Sirat

25 de enero 2026 - 07:01

Sirat, uno de los fenómenos culturales del pasado año, aspira a dos Oscar. Yo no soy crítica cinematográfica, así que me puedo permitir opinar de las películas según me hayan marcado, ignorando cualquier otro criterio. Y a mí, esta, me sentó mal.

No diré que no me gustó, porque la cinta no me dejó indiferente, y el mero hecho de remover algo en mí denota una calidad artística que, pese a mi ceguera, es innegable. Me enganchó, logró que me metiera en su ambiente… pero al final, casi di por buenas las desgracias de los personajes. Con alguna excepción que no desvelo por eso del spoiler, me pareció que se merecían su destino. Me cayeron mal. Una panda de egoístas que se creen el ombligo del universo, que cuando se tambalea el mundo a su alrededor y otros sufren, deciden mirar para otro lado y seguir bailando, como si no fuera con ellos, como si pudieran aislarse en su burbuja. Los encontré caprichosos, infantiles, sin ganas de asumir ningún compromiso con la sociedad en la que viven.

Todo eso pensé en octubre cuando ví la película. Hoy estamos a una semana de acabar el mes de enero, y yo ya tengo cuerpo de primavera. No porque esté alérgica, sino por la sensación de llevar tanta tralla encima que parece que hace lo menos cuatro meses de 2025. Intervención en Venezuela, tropas en Groenlandia, una propuesta de resort en Gaza, decenas de víctimas en uno de los accidentes de tren más trágicos en España, Julio Iglesias acusado de abusos sexuales y laborales, protestas en Irán, una mujer inocente abatida a tiros por las fuerzas anti inmigración de Estados Unidos… En menos de un mes llevamos más especiales informativos que en cualquier año promedio.

Yo quiero seguir indignada, triste, enfadada, lo que toque. Quiero seguir protestando y pidiendo justicia y un mundo mejor. Pero no sé hasta cuándo voy a aguantar. Estoy a una crisis mundial de escaparme a una rave para olvidarme de todo. Al fin y al cabo, Sirat era una obra de arte premonitoria. ¡Pocas nominaciones se ha llevado!

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