Suceso
Crimen machista en Olvera: María Isabel murió por asfixia

Pepe Ordóñez, Filósofo de ida y vuelta

La Filosofía no sólo es su vocación, es sobre todo su forma de vida: lograr vivir como uno piensa.

En el colegio de La Salle, en una obra de teatro con Kiko García Junquera, José Antonio Díaz y José Mª Morillo.

23 de octubre 2011 - 01:00

PEPE Ordóñez García nace el 7 de junio de 1957 en la calle Larga, 8 -en los pisos de Terry-, hijo de Pepe y Teresa, siendo el mayor de cinco hermanos. El mismo día de 114 años antes, en 1843, moría el poeta del romanticismo alemán Friedrich Hölderlin. Casado reincidente, tiene dos hijos de su primera pareja: María, de 23 años -que ya es geógrafa-, y Andrés, de 16, y una de su segunda pareja: Lucia Silvia, que está a punto de cumplir 2 años. Se declara narcisista sin arrogancia.

El año de su nacimiento se estrenaba en Madrid la versión de Gustavo Pérez Puig de La Venganza de Don Mendo, con los hermanos Ozores. Nacían, también el pintor Ángel Lara Barea; el escultor Pablo Tejada; el pintor italiano afincado en El Puerto, Franco Policastro; Manolo Morillo, actor. Juan Franco del Valle, maestro coctelero. Fallecían Luisa Butrón, Luisa la del Puerto y Norberto Sordo de la Borbolla, uno de los propietarios de la taberna La Burra, por otro nombre La Andaluza. Ese año ya existían 16 toros de Osborne en las carreteras españolas.

Pepe estudió en una 'amiga' en la calle Chanca, en el colegio conocido como Asilo de Huérfanas o de San José, en la calle Cielos que, precisamente el año de su nacimiento creaba un internado y medio pensionado bajo los auspicios de la Junta de Protección de Menores. Luego vendría el Colegio La Salle Santa Natalia y el Instituto Pedro Muñoz Seca. "En todos me calentaron", recuerda. Luego vendrían las universidades de Sevilla y Granada, en la primera se licenciaría en Filosofía y Ciencias de la Educación, sección Filosofía y en la segunda obtendría el Doctorado en Filosofía.

Se siente suficientemente satisfecho con la vida. Cree que no hay que ponerle exigencias… sólo a los tarugos que habitan entre la clase política. Entre sus inquietudes culturales afirma disfrutar de las normales: "-Ver, gustar, oler, tocar y, sobre todo, escuchar… y que el Cádiz y el Betis se unan y creen el Cabe C.F."

Ha trabajado para los ayuntamientos de El Puerto y de Tomares (Sevilla); para la editorial sevillana Qüasyeditorial como diseñador gráfico y, por ahora, como profesor en la Universidad de Sevilla. Además, tiene una consulta en la que ejerce como orientador filosófico y como psicoanalista ya que es socio de la Escuela Lacaniana de Psicoanálisis.

La Filosofía no sólo es su vocación, es sobre todo su forma de vida: lograr vivir como uno piensa. Admira, entre otros, a Schopenhauer, "ese gran maestro, quien nos dejó muy claro que el mundo no está al margen de nosotros ni más allá de nosotros, sino que es lo que nosotros queremos que sea. Sócrates era un pijo de El Buzo", comenta Pepe Ordóñez.

Es profesor del Departamento de Estética e Historia de la Filosofía de la Universidad de Sevilla, e imparte clases en la Facultad de Filosofía, en la Facultad de Geografía e Historia y en el Aula de la Experiencia de la Universidad de Sevilla.

Es docente en el Master Universitario en Sexología y en el Master Universitario en Profesorado de ESO. También ha impartido clases y conferencias en la Universidad Autónoma de Baja California Sur (La Paz. México), y ha sido investigador y conferenciante invitado en el Institut für Geschichte der Medizin der Robert Bosch Stiftung (Stuttgart. Alemania) y en el Institut für Philosophie (Fakultät für Philosophie und Bildungswissenschaft) de la Universidad de Viena (Austria).

Se fue de El Puerto mucho antes de irse a Sevilla. Empezó a dejarlo por asfixia ya siendo bastante joven. Afirma que "Hay un rincón de El Puerto que nunca he visto, pero que, sin embargo, sé que existe; lo busqué durante mucho tiempo, incluso en sueños, me obsesioné tanto que llegué a creer que realmente existía. Es un rincón que solía ver de madrugada, una calle que sólo veía cuando la vista me fallaba. Lo busqué durante mucho tiempo, imaginaba que lo veía (o lo bebía)… pero cuanto más cerca parecía estar de él se esfumaba. Sevilla fue ese rincón, y ahora busco también aquí otro rincón extraño, otra calle desconocida. El Puerto y Sevilla; no sé cuándo me vine ni sé de dónde, porque yo soy El Puerto y también soy Sevilla". -Como ve El Puerto en la distancia? "-Turbio, lo veo turbio", nos dice. -Como lo ve cuando vuelve? "-Lejos, lo veo muy lejos", vuelve a contestarnos.

Le encanta viajar, nos dice: "Ese placer de alejarse, que decía Antonio Machado. Es lo más hermoso, viajar; descubrirse las facultades nunca conocidas: ver, eso es viajar, ver, mirar y asombrarse". Ha estado en Florencia, Venecia, Siena, Pisa, Roma, Freiburg, Stuttgart, Tübingen, Estambul, La Paz, París, Lisboa y algunas zonas de España… "Pero no en Marruecos", comenta, "ése es uno de mis viajes pendientes. Hay que viajar, y mucho. Nos hace respetuosos, abiertos, positivos… y mejores". Pepe Ordóñez se para, piensa un poco y nos habla: "-Eso sí, sólo se puede viajar en el espacio y gracias a él -y eso si le hacemos caso a Kant y en parte a Einstein- pero viajar en el tiempo es una auténtica gilipollez. Quien quiera viajar en el tiempo le sugiero que venga a mi consulta, que por un módico precio le vendo un billete". El pasado año Pepe Ordóñez ofreció una charla dentro del ciclo 'Los Martes de la Academia' de Bellas Artes. Así nos lo resume él mismo: "-Fue un verdadero tostón, menos mal que luego hubo copa y tapa. Hablé de las cosas que me interesan: de cómo la técnica no termina de salvarnos de nuestro carácter. Hablé de nuestra arrogancia y nuestra torpeza para vivir mejor y, sobre todo, de no querer saber de nosotros mismos.

Firme defensor de la amistad considera que "-Es una de las cosas más hermosas que uno puede experimentar. Es la relación más libre y más gratificante que puedo vivir. La familia es un imperativo, pero la amistad es un liberativo. Tengo los mejores amigos que pudiera tener, nunca me han fallado, y como dice Alberto, uno de ellos: los amigos son como la Guardia Civil de Tráfico, nunca se les ve, pero siempre están ahí".

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