El centro del laberinto
Las obras de la ciudad afectan sobre todo al casco histórico, dejando calles sin salida
Los vecinos trazan a diario largos recorridos para esquivarlas
Las grandes obras que se están realizando en los últimos meses en la calle Larga, el entorno de Santa Clara o Pozos Dulces de sobra era sabido que traerían consecuencias para el tráfico diario. Pero lo que no se había tenido tan en cuenta es que éstas se darían al mismo tiempo que otras obras de adecentamiento en arterias importantes para la circulación del centro de la ciudad como son la calle Espíritu Santo, Descalzos o San Francisco.
Dichos cortes de tráfico afectan a todos los portuenses, pero en concreto a los vecinos que diariamente y sin previo aviso se encuentran con calles cortadas, teniendo que trazar un recorrido alternativo para esquivarlas.
Muchos de los vecinos se quejan de la poca o nula señalización de itinerarios alternativos, como en el caso de la calle Descalzos que lleva cortada desde el pasado lunes. Unos avisos que son muy necesarios ya que quedan rutas con muy pocas salidas una vez que el coche ha realizado dicho itinerario y obliga a dar demasiadas vueltas innecesarias para llegar al destino deseado.
Asimismo, los vehículos que quieren bajar al centro desde el cementerio por la calle Santa Clara no pueden ya hacerlo por las obras que se ejecutan en la circunvalación, pero tienen la alternativa de circular provisionalmente por la calle Cruces o por la barriada de Durango, jugando y trazando recorridos acorde con aquellas calles que estén libres de obras.
Del mismo modo ya no se puede acceder al cementerio desde la calle Cervantes, haciendo que los coches que se dirigen desde calle Larga cruzando calle Cielo lleguen al final de Cervantes y tengan que llegar hasta la plaza del Vino Fino para hacer el trayecto de vuelta hasta la avenida de Sanlúcar, ya que no hay ningún otro desvío.
En el caso de Espíritu Santo, el tramo de la calle desde Albareda hasta Larga se encuentra cerrado al tráfico desde el pasado lunes, salvo para los propietarios de garajes de dicha calle. El problema es que la valla que impide el acceso al tramo afectado por la prohibición está permanentemente retirada de su lugar, en ocasiones por parte de la misma maquinaria de las obras de Larga que utilizan esta calle como vía de acceso a la obra. Easto obliga a los conductores que se equivocan a dar marcha atrás, saliendo de nuevo a Albareda.
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