EDITORIAL
Un fracaso en primera persona
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Tras la reunión con Antonio Pérez y Sergio Guillén, el cuaderno de Álvaro Ortega quedó garabateado con varios conceptos claros: levante, duende, flamenco, arlequín, muy gaditano. “Nosotros trabajamos así. Me veo con los autores, ellos me cuentan la idea y me dan libertad absoluta para materializarlo, pero sí, de esa primera conversación sale una lluvia de ideas muy interesante”, explica el alma mater de Artevida Factory sobre el germen de la comparsa ‘Los locos’.
Y es que con la propuesta de Piru y Tomate el objetivo era, nada más y nada menos, que encarnar el viento de Levante, “ese viento tan propio de Cádiz y que nos vuelve locos, ¿no?, de ahí el nombre de la agrupación”. Una premisa inicial que le presentaba un reto vertebral, “conseguir la idea del movimiento, pero sin caer un poco en lo que ya se había visto antes en el teatro”.
La utilización del alambre para envolver las telas, entonces, se presentaba como una tentación de la que Ortega ha querido huir. “Los pañuelos aquellos de ‘La ventolera’, ¿te acuerdas? Yo no quería eso, entonces pensé en el tema de los volantes. Los volantes es un elemento que nos lleva directamente al movimiento de una manera muy natural”, acierta el creativo que, además, ha logrado insertar la idea en un concepto muy rompedor, una cola de bata de cola añadida a la base de un traje de arquelín.
“Como te decía, teníamos claro que queríamos algo muy gaditano, la idea de la gracia, del bufón, del duende, del flamenco. El arlequín nos daba una parte de eso, nos daba el disfraz de Carnaval, pero la otra la ponía esa bata de cola con los volantes. Además, quería que fuera muy vistoso y colorista, porque yo veo de esa manera al levante, que se note, colorido, con dorados, plateados”, explica.
También hace caer en la cuenta Ortega en “el sombrero” que viene “a simular o a recordar un poco” a la rosa de los vientos, “con todas las puntas que tiene, con los cuatro puntos cardinales”. “Un sombrero así como frontal, ancho, con un puntito de cometa, que casi que la persona puede planear con él, ¿no?”, detalla.
Además del tipo, Álvaro Ortega sitúa al personaje en un medio ambiente idóneo. Una azotea, “pero tampoco quería las vistas típicas de la Puerta de Tierra o La Caleta”, aduce el artista que optó por flanquear su escena con unas torres-miradores, más gaditanas, y menos explotadas en la imaginería popular, imposible.
Una escenografía, eso sí, que sufrió una leve modificación desde su estreno al pase de cuartos de final. “Y eso es lo que más tememos durante el concurso, porque ya llegamos reventados, pero era necesario para el grupo y se arregló. El grupo se posicionó de una manera que les venía bien en la torre que estaba como en pico, así que lo que se hizo fue girarla y ponerla de forma frontal. Bueno a la vista sólo es eso, pero para lograrlo sí que nosotros hemos tenido que hacer algunas modificaciones, claro”, reconoce.
Todo para que ‘Los locos’ vuelen alto y llegan a su máxima plenitud, como ya la soñó Álvaro Ortega desde aquellos primeros bocetos que han resultado “muy fieles” al resultado final. “Sí, se ha llegado a lo soñado, era lo que queríamos”.
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