¿Tú también Gago, hijo mío?
Doña Cuaresma
Nunca me ha gustado el alpinismo. Con decirles que no bajo al Palillero por no tener que subir luego Novena... Escalar una montaña sabiendo que una vez que llegues a la cima te tienes que bajar por el mismo sitio es de majadero. Y más como tengo yo la circulación. Deja, deja. Pese a ello, este chico cuartetero, el Gago, siempre me había caído simpático. Hasta anoche claro. Me da en la nariz que mi sobrino Anselmo se está pasando al enemigo, porque cada vez me insiste más en que escuche a esta tropa y sus desvaríos. Me asegura que sólo quiere espiarlos, pero no pondría yo la mano en el fuego. Total, para no aburrirles, que anoche nos sentamos alrededor de mi mesa camilla, calentitos con el calor de la copa de cisco, y pusimos mi Telefunken para ver la sesión. Me quedé sin habla. Estos radicales de la ultraizquierda, estos hijos de Pepe Stalin, se están ganando una querella. Anoche el cuarteto o quinteto este del Gago llegó a llamar drogadicto al gran Morante de la Puebla. Sin anestesia. Y luego le dijo (impronunciable) facha. No contento con ello, al siguiente cuplé la emprendió con Don Juan Carlos I, monarca de todos los españoles que posibilitó la llegada de la Democracia, y también le tildó de (impronunciable) facha. Qué asco de juventud. Menos mal que quedan chavales como los que salen en la página de Casas de Ciria inaugurando el nuevo bar de Fernando Pérez. Aún hay esperanza para Cádiz.
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