“A veces termino agotada, pero cuando algo te gusta tanto, sacas fuerzas”
Julieta Rodríguez-Villamil | Surfista
Con tan sólo 16 años ha sido reconocida recientemente con el título de Gaditana del Año por el Ateneo de Cádiz, entrena en tres modalidades y sueña con hacerse un hueco en la élite del exigente deporte
Julieta Rodríguez-Villamil, campeona del Circuito Europeo de Longboard 2025
Tiene solo 16 años, pero ya sabe lo que es subirse a un podio, vestir la camiseta de la selección española y soñar con campeonatos del mundo. Julieta Rodríguez-Villamil creció entre mareas, tablas y madrugones de invierno en la costa gaditana. Tímida fuera del agua, decidida cuando pisa la ola, esta joven surfista compagina estudios, entrenamientos y competiciones en tres modalidades mientras se abre camino en un deporte tan apasionante como exigente.
Pregunta.–Hace unos días le dieron un premio en el Ateneo de Cádiz, el reconocimiento a Gaditana del Año. ¿Qué sintió al recibirlo?
Respuesta.–Me sentí súper orgullosa, la verdad. Que en tu propia ciudad reconozcan tu esfuerzo es muy especial. Cádiz significa mucho para mí, es donde he crecido, donde aprendí a surfear, y recibir un premio aquí me hizo mucha ilusión.
P.–¿Cómo empezó con el surf?
R.–Con tres años ya iba a la playa con mi padre. Al principio solo en verano, porque en invierno me daba mucho frío y no me gustaba nada meterme (ríe). Pero cuando tenía 10 u 11 años empecé a tomármelo más en serio, a ir a algunas competiciones sencillas, y ahí ya me enganché del todo. Empecé a mejorar, a entrenar más… y ya no quise parar.
P.–Compite en tres modalidades. ¿Cómo se organiza para compaginar estudios, entrenamientos y campeonatos?
R.–Es complicado. Sobre todo porque hago tabla corta, longboard y paddle surf, y muchas veces las competiciones coinciden o están muy seguidas. Entrenar todo eso ya es difícil, y además están los estudios. Por suerte en mi instituto me están ayudando mucho, me dan facilidades cuando tengo que viajar o entrenar. Aun así, hay días que termino agotada, pero cuando algo te gusta tanto, sacas fuerzas.
P.–También está entrando en convocatorias de la selección española. ¿Cómo son esas concentraciones?
R.–Muy intensas, pero muy guays. En categoría junior estamos chicas de 16 a 18 años y hay mucha competitividad sana. Nos picamos entre nosotras para mejorar, pero también nos apoyamos. Luego, en longboard o paddle, a veces coincidimos con deportistas más mayores y eso es una pasada, porque aprendes muchísimo viéndolos entrenar y hablando con ellos. Se crea un ambiente muy bonito.
P.–¿Le sorprende verse compitiendo con gente mayor?
R.–A veces sí, pero dentro del agua intento no pensar en la edad. Al final estamos todas buscando la mejor ola. Es verdad que cuando consigo un buen resultado en categoría open me da un subidón, porque ves que todo el esfuerzo está valiendo la pena.
P.–¿Sueña con dedicarse profesionalmente al surf?
R.–Me encantaría seguir compitiendo muchos años, pero soy realista. Vivir solo del surf es muy difícil, muy poca gente lo consigue. Mi idea es estudiar, tener mi carrera y un trabajo, y que el surf siga siendo una parte importantísima de mi vida: viajar, competir todo lo que pueda y seguir disfrutando.
P.–¿Tiene referentes?
R.–Sí. Siempre me ha gustado mucho Caroline Marks, del circuito mundial, por su potencia y su estilo. Y en España también hay surfistas increíbles que han conseguido muchísimo, aunque a veces no se les dé tanta visibilidad.
P.–¿Cómo ve el surf en la provincia de Cádiz?
R.–Hay bastante gente que surfea, pero de mi edad no hay tantas chicas ni tantos competidores como en otras zonas de España. También influye que en Andalucía no haya federación de surf, y eso complica mucho la organización de campeonatos y la proyección.
P.–Es la única andaluza convocada ahora mismo en varias modalidades.
R.–Sí, y es un orgullo, pero también una responsabilidad. Ojalá en unos años seamos más.
P.–¿Dónde entrena?
R.–Mucho por la zona de El Palmar y Los Caños, aunque también surfeo en Cádiz capital, en Santa María, cuando las condiciones lo permiten. Hay olas muy buenas en la provincia, algunas más técnicas, no tan fáciles para todo el mundo, pero muy bonitas.
P.–¿Nunca pasa miedo?
R.–No suelo. Desde pequeña he aprendido a conocer mis límites y a respetar el mar. Eso sí, olas gigantes como las de Nazaré ya son otra historia (ríe).
P.–Está peleando por ir al Mundial junior en El Salvador.
R.–Sí, ahora hay concentraciones donde decidirán qué seis juniors van. Estoy entrenando a tope para tener esa oportunidad. Sería un sueño.
P.–El surf de competición es muy caro. ¿Cómo lo lleva?
R.–Es muy caro por los viajes. Tengo sponsors que me ayudan mucho con el material —tablas, trajes, accesorios— y estoy súper agradecida, pero los desplazamientos a competiciones internacionales muchas veces son un esfuerzo grande para mi familia. A veces hemos tenido que renunciar a pruebas.
P.–¿Qué modalidad le llena más?
R.–La tabla corta es la que más me llama, es más radical y rápida. Pero el longboard en días buenos es una maravilla, y el paddle surf, aunque es muy duro físicamente, también me gusta mucho. Cada uno tiene algo especial.
No hay comentarios