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Tardío regalo de Reyes

RUGBY lDivisión de Honor B

El CRAP se aleja del objetivo de la tercera plaza al poner en bandeja el triunfo a un rival que se basta con dos ensayos

El paquete defensivo del CRAP intenta placar a un atacante del Arquitectura.
Redacción / Cádiz

09 de enero 2012 - 05:02

AT. PORTUENSE: Delgado, Manolo Lojo, Hernández, Joaquín Nimo, Carretero, Zamacola, Jesús Nimo Acosta, Cobos, Caballero, Fran Sánchez, Sergio Gaztelu, Jose Lojo, Pedro e Isra Martín. También jugaron Chanal, Alberto García, Jose Sánchez, Gandullo, Villanueva y Joaquín Gaztelu. ARQUITECTURA: González, Narváez, Velasco, Von Kursel, Bonet, Daviz, Kiros, Lay, Dancel, Ramacosa, Paloo, Hernando, Garrote, D'Herwide y Donel. También jugaron Paciente, Gross, Pesudo, Marhoa y Gómez. Árbitro: Aguirre (catalán). Amonestó al local Alberto García y al visitante Gómez. Marcador: 0-7 (27') Ensayo de Velasco transformado por Donel. 5-7 (46') Ensayo de Nimo. 5-14 (50') Ensayo de Garrote transformado por Donel. 12-14 (61') Ensayo de Lojo transformado por Martínez. Incidencias: Partido de la 10ª jornada de Liga, disputado en la Ciudad Deportiva de El Puerto.

El primer equipo senior del Club de Rugby Atlético Portuense brindó un tardío Regalo de Reyes al Arquitectura al ofrecerle en bandeja el triunfo en la Ciudad Deportiva y con ello alejarse del objetivo que se había marcado para lo que resta de competición, la tercera plaza, no en vano ahora no sólo no se acerca al tercer puesto que ocupa en estos momentos el CAU Valencia, su próximo rival, sino que también se ve superado en la tabla por Les Abelles.

Lo más triste de la excesiva generosidad del Portu es que el rival de turno no hizo nada del otro mundo para merecerla. Al conjunto madrileño le bastaron dos ensayos transformados para llevarse los puntos y coger aire en su lucha por huir de la zona baja.

Los pupilos de Andrés Cantero y Guzmán Álvarez no fueron capaces de tomar el mando del encuentro y cuando se dieron cuenta de que las cosas se complicaban no supieron remontar el marcador adverso, ni siquiera disponiendo en las postrimerías del choque de un golpe de castigo en buena posición que inexplicablemente se jugó a la mano en lugar de tirar a palos y cuya transformación hubieran supuesto tres puntos y la victoria. De todas formas no fue sólo esa jugada la que propició el inesperado batacazo sino las muchas imprecisiones en ataque en los pases finales.

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