Caster Semenya es hermafrodita
Atletismo
El informe médico revela que carece de ovario y útero, teniendo en su lugar unos testículos internos
La guerra entre la IAAF y Suráfrica por el caso de Caster Semenya se recrudeció ayer tras la publicación en medios australianos de que el test de verificación de sexo realizado a la atleta concluye que es hermafrodita.
El ministro de Deportes de Suráfrica, Makhenkesi Stofile, advirtió de que "cualquier intento de excluir del atletismo a Semenya, campeona del mundo de 800 metros en Berlín, conduciría a la tercera guerra mundial".
Stofile expresó en Pretoria su "shock y su disgusto" por el hecho de que medios internacionales informaran del resultado de las pruebas llevadas a cabo por la Asociación Internacional de Federaciones de Atletismo (IAAF).
Veintiún días después de su contundente victoria en el Mundial de Berlín, el diario australiano Daily Telegraph, entre otros, publicó ayer que Semenya es hermafrodita.
Según el informe, que cita una fuente cercana al proceso, los exámenes confirman que la campeona mundial tiene un nivel de testosterona tres veces mayor al habitual en las mujeres. La fuente asegura que Semenya tiene testículos internos, en lugar de ovarios y útero.
La IAAF aseguró que la información aparecida en el diario "no debería considerarse como una postura oficial" del organismo.
"Sólo podemos confirmar oficialmente que los resultados del test de verificación de género serán examinados por un grupo de expertos médicos. No se comunicará ninguna decisión sobre el caso hasta que la IAAF haya tenido la oportunidad de completar ese examen", advirtió el ente.
El organismo internacional no espera que la decisión final se adopte antes del próximo encuentro del Consejo de la IAAF, que tendrá lugar en Mónaco los días 20 y 21 de noviembre. Hasta entonces, el organismo no hará ningún otro comentario.
La IAAF encargó el test a una clínica alemana y desde el principio advirtió de que examinaría el caso de forma muy cuidadosa a causa de su especial sensibilidad.
El ministro de Deportes surafricano, sin embargo, acusó ayer a la asociación internacional de violar los derechos humanos y anunció que el caso está ya en manos de los abogados. "Ni Caster ni su familia merecen este tipo de humillación. Ninguno de ellos ha hecho nada malo", añadió.
"Después de humillarla, vuelven y dicen que es una mujer, pero que no saben en qué porcentaje", se quejó. "¿Qué ocurre con esos resultados? El asunto no es si es hermafrodita o no... Es una chica", dijo con vehemencia.
Preguntado sobre qué haría Suráfrica si la IAAF prohibiera a Semenya competir con mujeres, Stofile fue muy claro: "Creo que será la tercera guerra mundial".
Semenya, de 18 años de edad, se convirtió en la sensación en el pasado Mundial de Berlín al ganar con enorme superioridad en su primera gran competición internacional.
De ser prácticamente una desconocida, la surafricana pasó a ser tema de conversación en todo el mundo al revelarse apenas horas antes de la final del 19 de agosto que la IAAF había solicitado que la atleta se sometiera a un test de verificación de sexo.
En el país africano, sin embargo, la noticia desató una ola de indignación contra el organismo rector del atletismo, al que se acusó incluso de racismo.
Semenya fue recibida como una heroína tras su regreso de Berlín, donde se impuso con el mejor tiempo del año (1.55,45) y una mejora de casi nueve segundos respecto a su mejor marca personal de 2008.
La surafricana, cuyo masculino aspecto llamó la atención al correr tres semanas antes del Mundial en un magnífico tiempo de 1.56,72, se impuso en la final con más de dos segundos de diferencia sobre la keniana Janeth Jepkosgei (1.57,90) y la británica Jennifer Meadows (1.57,93).
Aunque se confirmara que Semenya es realmente un hermafrodita, las consecuencias sobre sus éxitos pasados podrían ser inexistentes, según el alemán Helmut Digel, miembro del Consejo de la IAAF.
"En mi opinión no se le puede quitar ni la medalla ni la marca", dijo. "Fue criada como una mujer por sus rasgos exteriores. Por eso se presentó como una mujer".
El padre de la atleta, Jacob, reaccionó con furia a las revelaciones. "La gente que dice todo esto está enferma. Están locos", criticó con enfado.
Los tests, sin embargo, empezaron, al parecer, en una clínica de Pretoria antes de su viaje a Berlín, aunque la corredora se sometió a ellos pensando en principio que eran parte de un control antidopaje programado.
"Las pruebas no se le explicaron de forma razonable", confesó hace unos días Wilfried Daniels, que renunció tras el Mundial como entrenador del equipo surafricano, arrepentido por lo que calificó como un engaño a la joven deportista.
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