Reyes Magos
Cortinas, mensajes y dimensiones. Por Ana Romero
En la Navidad de 1932, el rey Jorge V, tras mucho dudarlo, aceptó felicitar a sus súbditos a través de la radio en el servicio imperial de la BBC. Comenzó así una tradición que continúa hoy en otros países, entre ellos España. El breve discurso, que hizo historia, fue redactado por el memorable poeta y escritor Rudyard Kipling. En plena Gran Depresión, hay un párrafo destinado casi a este 2012 que ya acaba: «Puede ser que el futuro nos someta a más de una dura prueba. Nuestro pasado nos habrá enseñado cómo enfrentarnos a ella sin temblar. En el presente, el trabajo al que todos estamos igualmente obligados es alcanzar una razonable tranquilidad dentro de nuestras fronteras, recuperar prosperidad sin buscar el interés propio y llevar con nosotros a todos los que ha agotado el peso de los últimos años». Para viejos conocedores de los discursos reales, las palabras de Jorge V desde Sandringham House hace 80 años se repiten con rutinaria cadencia Navidad tras Navidad. Hay un solo discurso real, y ése ya lo escribió Kipling: superación, unidad, generosidad, trabajo, temple. Así suenan la mayoría de los pronunciados por el Rey Juan Carlos en los últimos 37 años. En 2011, la excepción fue la referencia implícita a su yerno, Iñaki Urdangarin. Pero desde Zarzuela se entiende que no todas las Nochebuenas puede hacer referencia a los problemas familiares. Sobre todo cuando ya se ha encontrado y ejecutado la solución: la desaparición institucional del duque de Palma. Queda por ello el mensaje original de la Monarquía: consuelo, consejo, guía, inspiración y cero intervención directa. Se han redoblado las críticas al discurso del Rey Juan Carlos. Para algunos, blando. Para otros, como Rosa Díez, «un adorno». Artur Mas, que tuvo el detalle de tapar con una cortina negra el retrato del Monarca en su toma de posesión, careció de tiempo de ver al Rey en directo. El PNV cree que el necesario respeto a la ley no debe taponar otro, el de la voluntad popular. Unos por poco, otros por demasiado. Para rematar, los partidos mayoritarios sacaron ayer a dos políticos de guardia para defender al Rey: Carlos Floriano el PP y de Trini Jiménez el PSOE. Un gran favor. Para algunos de los que vivieron la Transición con el Rey, éste es el conundrum al que Zarzuela se enfrenta ahora: ¿sirve invocar el espíritu de los años setenta cuando el Monarca no tiene ya la capacidad de conducirlo, como hizo entonces? Isabel II, la nieta de Jorge V, hizo ayer historia al pronunciar su discurso de Navidad en tercera dimensión. Los reyes, dicen los expertos, no cambian. Se adaptan. El Mundo
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