Esto no hay quien lo remedie, estamos más cerca de Segunda B
Cádiz | villarreal b · mi partidocronista invitado
Antonio Fernández-Repeto, oftalmólogo. Abonado del Cádiz de toda la vida y asiduo al estadio Carranza para seguir al equipo amarillo
Poco después de colgar el móvil y aceptar el envite de convertirme en cronista invitado no pude por menos que ponerme a considerar. ¿Cómo enfoco mi crónica? ¿En qué términos la escribo? ¿Qué puedo decir que no hayan dicho ya los redactores oficiales? Pensando en esto no pude dejar de recordar como, cuando no disponíamos de los medios de comunicación actuales mediante los que vemos en directo la mayoría de los partidos, acudíamos todos los martes (los lunes no salía el Diario) a leer la crónica de los partidos. Plumas tan recordadas como las de Luis A. Balbontín (Balpiña), Paco Perea y Antonio Díaz describían con maestría todo lo que había sucedido. Gracias a sus minuciosas descripciones revivíamos los partidos, conocíamos sus pormenores y las declaraciones de los protagonistas. Si a esto añadíamos las magníficas fotos de Juan Martínez Neto (Juman) o Joaquín Hernández Conde (Kiki), antes de la era digital, la combinación quedaba completa. Con todo este material, que leíamos con avidez, conseguían alegrarnos el día si el Cádiz había ganado o seguir cabreados otros días más ante la derrota, que era lo más frecuente.
En aquellos años, donde no había ni tanta pasión, ni tantos intereses económicos, el fútbol, y sobre todo los partidos del Carranza, eran un acto social que se celebraba cada quince días. Pasábamos un buen rato, veíamos a los amigos y, cómo no, animábamos al equipo de nuestros amores. Ahora, donde hay tanto en juego y tras tantos años en Segunda B, la idea de un nuevo descenso se cierne sobre nuestras cabezas y eso se nota en el ambiente.
Desde horas muy tempranas vemos pandillas ataviadas con sus camisetas del equipo por las calles de la ciudad. Por la tarde, cuando nos acercamos al estadio, con esa imagen medio ruinosa a consecuencia del derribo inacabado de la tribuna por la polémica con la empresa de la tiendecita esa (otro marrón más), el ambiente ya se tiñe de amarillo y el optimismo es generalizado. Alguno comenta "como no ganemos hoy, se acabó" y los más cercanos cercenan radicalmente esos malos augurios con un "¿Cómo no vamos a ganar? ¡Hoy goleamos!". ¡Ilusos!
Comienza el partido. De entrada sorprende un chaparrón como mal presagio de lo que iba a suceder. El primer tiempo anodino, insulso e insufrible. Dos medio remates en los primeros diez minutos y, hasta pasada la media hora, ninguna ocasión más. Sólo al final de este periodo, y por la indolencia del pésimo Pino Zamorano, se calentó algo el ambiente ante las malas formas de Cristóbal; debió ser expulsado, pero Pino se tragó su desplante (luego se tragaría alguna que otra cosa más). El segundo tiempo para olvidarlo. No le hacemos un gol ni al arco iris. Los fallos de Enrique y Ramis son injustificables. Al final un puntito que no sirve para casi nada. Lo que nos vamos a acordar de los dos que se han perdido otra vez. Una nueva desilusión y van no sé cuantas. Me gustaría haber contado otro partido pero la cosa no da para más, qué le vamos a hacer. Salvo un milagro nos vamos para Segunda B.+
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