El fantasma del Sevilla Atlético
Cádiz | villarreal b · la crónica
Espejo El Cádiz emula un partido clave de la temporada del último descenso al desperdiciar numerosas ocasiones ante un rival que acaba bajando los brazos Nueve finales Los amarillos siguen a tres puntos de los puestos de salvación
El fantasma del partido contra el Sevilla Atlético de hace dos temporadas se dio ayer una vuelta por el Ramón de Carranza para meter el miedo en el cuerpo a más de uno. El Cádiz, como ya hiciera en aquella cita que supuso el principio del fin, desperdició numerosas ocasiones de gol ante un equipo que acabó bajando los brazos y fue incapaz de pasar de un empate que no evita que se continúe a tres puntos de los puestos de salvación.
Sólo hay que cambiar el filial del Sevilla por el filial del Villarreal. Y a Gastón Casas por Jonathan Ramis. Y verlo para creerlo. Tras una primera parte en la que el equipo visitante dominó de forma ficticia, los pupilos de Víctor Espárrago se fueron metiendo en el partido bajo la batuta de un sobresaliente Carlos Caballero hasta acabar bombardeando sin éxito con granadas de mano la portería defendida por Juan Carlos.
El entrenador uruguayo apostó por un once más ofensivo en la teoría que en la práctica. Por fin hubo relevo en la portería y Dani debutó esta temporada. En la defensa, Cristian cumplió su partido número 101 y acompañó en la zaga a los indiscutibles centrales De la Cuesta y Dani Fragoso, y a Raúl López, que no tuvo su día y acabó incluso lesionado. El doble pivote, como se esperaba, fue para Fleurquin y Abraham, y en las bandas se colocaron Enrique y Caballero, que alternó su posición con Ogbeche, de inicio en la mediapunta. Toedtli, lejos del área rival, muy lejos, volvió a ser el hombre más adelantado.
Pasado el primer cuarto de hora, el Cádiz bajó la intensidad con la que había afrontado el inicio del partido. Ya no presionaba tanto y con el paso de los minutos las fuerzas se fueron igualando sobre el terreno de juego. El dominio pasó a ser para los visitantes y los locales optaron por resguardecerse en su campo a la espera de una contra bendita, dando al traste con el guión previsto de un partido que se esperaba abierto debido a la necesidad de puntos del máximo goleado de la categoría y el gusto por el toque y la llegada del máximo realizador, sin más objetivos que gustarse a sí mismo.
Parecían estar cara a cara el maestro y el aprendiz. Mientras el Villarreal B jugaba casi de memoria, al Cádiz le costaba dar un pase con cierto criterio. Los castellonenses alegraban los ojos y los gaditanos entristecían las almas. Esa fue la tónica del partido durante unos primeros 45 minutos que, cosas del fútbol, pudieron llegar al descanso con ventaja en el marcador para los amarillos, que gozaron de dos claras ocasiones de gol antes del bombardeo final con granadas de mano.
Ambas nacieron en las botas de Ogbeche y tras recuperar sendos balones que se marchaban por la línea de fondo. En la primera, pasados los veinte minutos, el nigeriano se lo guisó y el nigeriano se lo comió. Y aún debe estar haciendo la digestión. En la segunda, poco después, Ogbeche habilitó con un pase de la muerte a Cristian, que lanzó con peligro para que un defensor que andaba en el sitio justo en el momento adecuado ejerciera de cuarto poste para evitar el gol provocando un saque de esquina.
Las cosas no cambiaron en el inicio de la segunda mitad, con el Cádiz a la expectativa y el Villarreal B tirando de su estéril tiki taka. Los amarillos necesitaban un hombre rápido que aprovechara alguna contra bendita y Espárrago sustituía a Toedtli por Ramis en el mismo momento en el que Cifuentes relevaba al lesionado Raúl López. Quedaba media hora de partido y se ponía en juego media permanencia.
Fue en esos minutos cuando apareció el mejor Carlos Caballero, libre en la zona de creación. El madrileño dejaba solo a Enrique con una gran asistencia y empezaba el carrusel de fallos. El extremeño era incapaz de batir a Juan Carlos y el rechace caía en las botas de Ramis, fallando también clamorosamente al más puro estilo Cardeñosa.
Ogbeche no aportaba nada y dejaba su puesto a un Diego Tristán que prácticamente pasaba desapercibido. Y es que la luz era para Caballero, que se deshacía de tres rivales antes de ponerle una alfombra roja hacia el gol al negado Jonathan Ramis, que sin nadie alrededor volvía a errar.
El árbitro se tragaba unas claras manos de Catalá en el área del Villarreal B y Dani ejercía de salvador en un mano a mano aislado de Hernán Pérez. Aún había tiempo para que el Cádiz perdonara lo imperdonable: Ramis desaprovechaba un nuevo pase de Caballero y Enrique, tras un saque de esquina, remataba de cabeza alto por poco.
El fantasma del día del Sevilla Atlético es esfumó tras el partido. Entonces sólo quedaba por jugarse el partido en el Rico Pérez de Alicante y en esta ocasión, aunque la canción siga siendo la misma desde hace varias semanas, restan todavía nueve jornadas: 27 puntos. La siguiente final, que se afrontará con mejor sabor de boca que el que dejó la triste victoria ante el Castellón, será de nuevo en casa: el próximo domingo a partir de las cinco de la tarde contra el Girona.
ÁRBITRO: Pino Zamorano (castellano manchego). Auxiliado en las bandas por Escuderos Sánchez-Camacho (castellano manchego) y Huerga Cermeño (vasco).
TARJETAS: Amarillas Por parte del Cádiz: Raúl López (29'), Ogbeche (38') y Enrique (68'). Por parte del Villarreal B: Marcos Gullón (38'), Cristóbal (44') y Matilla (83').
Incidencias: Partido de la jornada 33ª en la Liga adelante disputado en el estadio Ramón de Carranza ante cerca de 8.000 espectadores.
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