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Orden de actuación de la sexta sesión de este viernes

Sin balón, no somos nada

Las primeras ocho jornadas han demostrado que el Cádiz es un equipo vulgar cuando no está en posesión del esférico y su repliegue se lleva a cabo con demasiada lentitud

El defensa cadista Diego Reyes señala el balón mientras a su lado aparece un jugador del Jaén que se queja de haber recibido un golpe.
F.j. Díaz / Cádiz

14 de octubre 2010 - 05:02

Vivir lejos del balón se ha convertido en el gran punto débil del Cádiz 2010-2011. Cuando el equipo amarillo corre más de la cuenta sin orden ni teniendo el esférico en su poder, mal asunto. Ese problema está vigente desde las primeras jornadas, aunque se ha agravado cuando los resultados han empezado a fallar.

Por calidad, nivel, características y estilo de juego adoptado e impuesto por Risto Vidakovic, el equipo amarillo debe tener la pelota en su poder y a partir de ahí desbordar al adversario. El problema ha aparecido cuando el rival ha querido ese balón, lo ha mimado con mayor o menor clase y ha dejado al Cádiz en un terreno desconocido.

En las jornadas en las que el marcador terminó siendo favorable, ya se notaba cierto carencia durante pequeñas fases de los partidos. Pero cuando el Betis B, primero, y el Polideportivo Ejido, después, han tomado la batuta del choque, la flor y nata cadista se quedó en el vestuario. Correr como pollo sin cabeza.

Sin balón, el Cádiz no se identifica con un juego en concreto y deja lagunas sobre una defensa de verdad. Sin balón, el equipo pierde el sitio y hay jugadores que no saben mantener una marca, al hombre o en zona, que evite un descalabro en forma de gol. Sin balón, el equipo de Vidakovic no sabe jugar y el repliegue de los jugadores resulta malo y lento, lo que han empezado a aprovechar los adversarios. El concepto de atacar lo tiene asumido el once amarillo, incluso los defensores que tanto abogan por tocar el balón desde el balcón del portero.

Los propios protagonistas de las alegrías y las decepciones, los jugadores, han reconocido en los análisis posteriores a los compromisos ligueros el reiterativo error de no saber jugar sin balón y errar en los repliegues. En Almería, a pesar del 1-3 sobre el filial rojiblanco, el Cádiz perdió el balón en la segunda parte y a partir de ahí, durante unos 30 minutos, se convirtió en un equipo vulgar, de los muchos que hay en Segunda División B. El Yeclano, modesto donde los haya, fue capaz de coger descolocado a medio once cadista con movimientos rápidos y muy verticales. Y el Betis B y el Poli Ejido han sido capaces de golpear en la línea de flotación.

Un buen ataque empieza por una buena defensa. La del Cádiz impone respeto si tiene el balón y, con éste, don de mando. El problema es ver el esférico desde lejos, no saber exactamente a qué jugar y perder el sitio. Un repliegue ralentizado y equivocado facilita la labor de los rivales, que ya saben que al Cádiz se le puede ganar escondiendo el balón.

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