Cádiz CF

Los árbitros, los únicos que frenan al Cádiz CF

Medié Jiménez, junto a Augusto mientras los jugadores del Sevilla celebran un gol. Medié Jiménez, junto a Augusto mientras los jugadores del Sevilla celebran un gol.

Medié Jiménez, junto a Augusto mientras los jugadores del Sevilla celebran un gol. / Lourdes de Vicente

El golpe sobre la mesa que propinó el Cádiz CF con su victoria en la visita al Real Madrid no hizo sino confirmar el meritorio arranque de temporada en su regreso a Primera División.

El conjunto amarillo supera la expectativas con un frenético inicio que le coloca en la zona alta de la clasificación gracias a un balance de tres victorias, un empate y dos derrotas. La situación es buena, pero podría ser incluso mejor y no porque no los gaditanos no estén haciendo bien su trabajo.

La realidad es que, en seis jornadas ya disputadas, los únicos que han podido frenar al Cádiz CF son el Osasuna y los árbitros.

Los gaditanos pagaron la novatada y cayeron (0-2) ante el cuadro navarro con una pobre imagen en el choque inaugural que dejó un enorme interrogante sobre sus posibilidades en la máxima categoría.

No tardaron de desaparecer las dudas porque los de Álvaro Cervera enseguida enderezaron el rumbo. El lado positivo de aquella derrota fue el paso al frente que dio el equipo, que desde entonces camina con paso firme.

El Cádiz CF se hace fuerte en los comienzos de la temporada 2020/21. El Osasuna fue el único que se mostró muy superior. Después subió su nivel competitivo y sólo la actuación de los colegiados impide que la progresión sea aún mayor.

Los números no engañan. Si el equipo amarillo no hubiese sufrido decisiones erróneas de los responsables de la dirección de algunos partidos, ahora mismo mandaría en la clasificación y además en solitario. Acredita 10 puntos en la quinta posición, mientras que la Real Sociedad ocupa el primer puesto con 11.

Los de Cervera tendrían 13 puntos sin las equivocaciones arbitrales y enarbolarían la bandera del liderato con dos de ventaja sobre sus inmediatos perseguidores. Tres puntos se marcharon al limbo que serían de oro no por ocupar el trono, que no dejaría de ser un hecho simbólico, sino por avanzar en el objetivo de la permanencia en la élite.

Si David Medié Jiménez hubiese señalado la clara falta cometida sobre Choco Lozano que propició el gol decisivo de la victoria del Sevilla, el Cádiz CF dispondría de un punto más porque el empate parecía asegurado hasta esa jugada en los últimos minutos. Fue el 1-2 antes del tercer tanto de los de Nervión ya en el tiempo de prolongación.

Si Javier Alberola Rojas hubiese pitado el indiscutible penalti sobre Alberto Perea en el encuentro frente al Granada, seguramente los amarillos habrían sumado los tres puntos en lugar de uno. El manchego fue el único que no vio una de las penas máximas más claras de la historia del fútbol. Y además se negó a comprobar en la cámara lo que realmente había sucedido dentro del área del conjunto nazarí. Del 1-1 se podía haber pasado al 2-1.

Ni un colegiado ni el otro quisieron ir al monitor a revisar las acciones que fueron determinantes en el desenlace de ambos partidos y el Cádiz CF se vio perjudicado. El VAR y los árbitros evitan que el equipo amarillo sea a día de hoy el líder de la Liga, pero ni aún así impiden que residan en la zona alta. Pablo González Fuertes se ensañó con los amarillos con dos expulsiones en San Mamés, pero los de Cervera aguantaron con heroicidad para llevarse la victoria (0-1) en unas circunstancias muy complicadas.

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