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Tiempo de redimir los pecados

Gaucci está obligado a recuperar la confianza para generar ilusión

Tiempo de redimir los pecados
C.a.d. Cádiz

31 de mayo 2013 - 05:02

El decepcionante desarrollo deportivo de la temporada y las dudas sobre la labor de los actuales gestores y por consiguiente sobre el futuro del club, en aumento cada día que pasa por la falta de soluciones concluyentes a cuestiones concretas, mantiene al cadismo dividido entre los que permanecen aletargados, ya sea por desconocimiento o por el desencanto que causa tanta incógnita, y los que no ocultan su preocupación. A estas alturas de la película apenas quedan incrédulos que confíen de verdad en la italianización del Cádiz. El visto bueno de los administradores concursales para cerrar la campaña 2012-2013 debería ser observado más con reservas que como un soplo de aire fresco. Asegura la viabilidad hasta el 30 de junio, sí. Pero sólo hasta ahí. Porque los problemas no desaparecen dándole una patada al balón para disponer de más metros de recorrido. Hace falta algo más que eso.

El mánager general, Alessandro Gaucci, se marchó hace casi dos semanas a su tierra para volver con las cantidades que hacían falta para liquidar el ejercicio y ha regresado con más palabras que billetes, además de con un disgusto mayúsculo por la derrota del equipo de su alma, la Roma, contra la Lazio en la final de Copa italiana. Las reuniones del pasado miércoles en el Ayuntamiento y con los administradores concursales rayan el esperpento. Durante meses Gaucci se ha llenado la boca repitiendo hasta la saciedad que el dinero no sería problema. "Sinergy desembolsará lo que haga falta cuando llegue el momento", ha dicho en no pocas ocasiones. Sin embargo, a la hora de la verdad, ni un euro más. Nada de nada. Se presenta en la Tacita sin plata, casi, con un maletín en el que en teoría llevaba 150.000 euros -que tampoco, porque según parece la pasta no ha sido transferida por cuenta bancaria todavía- y con avales por valor de otros 500.000 euros garantizados supuestamente por una aseguradora... ¿Sinergy? Ni está ni se le espera. Y a todo esto, la plantilla y los empleados de la entidad continúan sin cobrar. Tres nóminas se les adeudan.

"La liquidez se la traeremos al Cádiz sin ningún problema", manifestó Gaucci nada más salir de la reunión mantenida con la alcaldesa, Teófila Martínez. Pero la realidad es que las denuncias de los jugadores están sobre la mesa y en otras mesas empiezan a tener serias dificultades para poner el pan. Esa es la realidad. La única que vale. Bueno, esa y que el origen del problema es que no hay dinero fácil, por más que el mánager insista en que lo traerá sin problemas.

La historia reciente del Cádiz no invita al optimismo. En los últimos tiempos siempre que las cosas han podido salir peor, han salido peor. El primer amago de adiós de Antonio Muñoz dio lugar a un paso fugaz de Arturo Baldasano que, a toro pasado, sirvió en cierto modo para desnudar un poco más al empresario cordobés y sus formas de gestionar el club. El intento con Quique Pina no fructificó porque faltó una pizca de suerte dentro del campo en la fase de ascenso y mucho sentido común en los despachos el pasado verano. Y el aterrizaje de Gaucci y su troppa ha creado desconfianza en menos de un año. Lo dicho, de mal en peor.

El cadismo está sobrado de palabras y falto de hechos. Hechos, cosas tangibles, no interpretables. Un proyecto no es serio si a las primeras de cambio se tuerce por los incumplimientos. Y aquí ha pasado precisamente esto: se han incumplido promesas e incluso acuerdos, tal cual son en efecto los contratos de trabajo y los plazos de pago. Gaucci no puede pedir a la afición confianza. Ni a la afición, ni posiblemente a la alcaldesa, por mucho que las buenas palabras presidieran el encuentro del miércoles. Llegó enarbolando la bandera de la trasparencia y ahora, lo que son las cosas, se echa en falta claridad. Si hay problemas para financiar el proyecto, que lo diga. Mejor una colorada que 100 amarillas. Y si no existen problemas, si por fin tiene liquidez para cerrar la campaña 2012-2013 e incluso ya ha obtenido el visto bueno de los administradores concursales, que lo corrobore pagando ya, cuanto antes, las nóminas que se deben. No tiene sentido demorar las obligaciones si lo que se pretende es transmitir confianza y seriedad.

El movimiento se demuestra andando y los actuales gestores del club han empezado con mal pie. Pero todavía están a tiempo de redimir sus pecados. Sin ir más lejos, en la rueda de prensa que de momento ya han pospuesto al lunes.

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