Cádiz CF

Posible once del Cádiz CF ante el Zaragoza

  • El equipo amarillo examina su recuperado liderato y la búsqueda de su mejor versión ante un conjunto maño en plena racha y que parece lanzado para luchar por el ascenso directo

Álvaro Cervera hace una indicación a sus jugadores durante una sesión preparatoria. Álvaro Cervera hace una indicación a sus jugadores durante una sesión preparatoria.

Álvaro Cervera hace una indicación a sus jugadores durante una sesión preparatoria. / Julio González

Por mucho que diga Álvaro Cervera que a estas alturas de la temporada los partidos todavía no son finales, el que este domingo enfrenta en el Ramón de Carranza a partir de las 16:00 horas al Cádiz con el Zaragoza se presenta como algo más que un encuentro cualquiera, el de una jornada más de La Liga SmartBank. De hecho, miden sus fuerzas el líder y el cuarto clasificado, un Cádiz que pretende recuperar su mejor versión y un Zaragoza en racha y que parece lanzado para luchar por el ascenso directo a Primera División.

Final o no, sin duda se trata de un test en toda regla, una auténtica prueba de fuego para calibrar muchas cosas, no sólo por lo que se refiere al titular de la Tacita de Plata. Los amarillos, de hecho, se presentan en la cita después de haber puesto fin a una mala dinámica de resultados de cuatro compromisos consecutivos sin ganar, dos de ellos saldados con derrota, ante el Numancia (2-4) en la despedida de 2019 y el Deportivo en Riazor (1-0), y otros tantos con empate, en Ponferrada (0-0) y con el Mirandés (3-3). Sin embargo, el triunfo por la mínima sobre el Racing de Santander, conseguido en tiempo de prolongación, no bastó para ahuyentar los fantasmas. Liberador de tensiones, desde luego, el gol de Juan Cala en plena agonía no oculta que la escuadra cadista dista un mundo de la que cogió en la primera vuelta una carrerilla hacia arriba que parecía no tener freno. Las cosas han cambiado para peor.

Aunque existe una realidad objetiva que no se puede discutir y que indica que el Cádiz no ha bajado en toda la campaña de la segunda plaza, las sensaciones no invitan al optimismo. Ante el cuadro cántabro, jugando con uno más durante hora y cuarto, el equipo estuvo lejísimos de mostrarse superior. Ni roba balones como en el pasado ni muestra la velocidad de transición que ha sido santo y seña del bloque desde que aterrizó Cervera. Algo pasa.

El problema es que no hay lugar para demasiados análisis. La competición no da tregua y la exigencia se incrementa con la visita de un adversario temible por un sinfín de razones. El Zaragoza es un histórico que por escudo ya infunde algo más que respeto. Pero es que, además, este curso, con el incombustible Víctor Fernández en el banquillo, transmite la consistencia y solvencia que requieren la pelea para dar el salto a la máxima categoría. En estos momentos se halla a seis puntos de los gaditanos y con un partido menos, el aplazado con el Mirandés. Tras decir adiós a la Copa del Rey en octavos frente al Real Madrid (0-4) se centra única y exclusivamente en el torneo liguero, en el que encadena tres victorias seguidas: Sporting (2-0), Las Palmas (0-1) y Numancia (1-0).

Por buscar motivos para la esperanza, que los hay, de que lo peor ha quedado atrás y el Cádiz tiende a retomar el buen camino, no se puede dejar en el tintero otra certeza incuestionable. En el último mes y medio las bajas por lesión azotaron a la plantilla de manera notable, restándole potencial y limitando las alternativas del técnico a la hora de confeccionar el once inicial y de realizar cambios durante los 90 minutos.

Pasada la página de los problemas físicos de varios futbolistas al mismo tiempo, de tal modo que sólo Nano Mesa se convierte en ausencia obligada para este encuentro, la presencia de los refuerzos de la ventana invernal alimenta las ilusiones. Jorge Pombo ya debutó con la elástica cadista y la cesión de otros dos hombres de ataque como Malbasic y Álvaro Giménez, Pichichi de Segunda el curso anterior, no es ninguna tontería. La apuesta por subir se antoja evidente.

Con más dificultades de las que hubiera n sido deseables, la cuesta de enero ya es historia y ahora comienza un febrero ilusionante porque puede afianzar al cuadro amarillo en la pugna por el ascenso directo. En el horizonte aguardan, aparte de los maños, otros tres cocos: Las Palmas, Sporting y Almería.

Pero el partido a partido de Simeone que reproduce media España impone la cordura de centrar la atención en el Zaragoza. Es lo que toca. Y por más que se desplace confiado en su buen hacer y en su vitola de firme candidato, el Cádiz cuenta con sus armas. El dibujo de los aragoneses, su pasión por la posesión, por asumir el protagonismo, puede venir de perlas a los de Cervera. Y los antecedentes más inmediatos, los de esta etapa en Segunda, dicen lo que dicen. Sin ir más lejos, el 0-2 de la La Romareda esta misma campaña.

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