El resultado del Cádiz - Numancia Pesadilla antes de Navidad (2-4)

  • El peor arbitraje en muchos años, el VAR y los nervios se llevan por delante a un equipo que pierde el norte en la segunda parte

Choco Lozano, en plena acción con un jugador del Numancia. Choco Lozano, en plena acción con un jugador del Numancia.

Choco Lozano, en plena acción con un jugador del Numancia. / Fito Carreto

El arbitraje más pésimo de los últimos tiempos derribó al Cádiz CF en el último partido de 2019. El equipo amarillo cayó ante el Numancia (2-4) al cierre de una primera vuelta que finaliza como líder pese al destrozo sufrido en casa.

Todo se desencadenó justo en el arranque de la segunda mitad. Penalti sobre Salvi no señalado ni revisado, posterior expulsión del sanluqueño muy rigurosa, el equipo se va del partido y ¡zas! todo se vino abajo. Rubén Ávalos Barrera sacó de sus casillas a un Cádiz CF que perdió el norte y el encuentro.

Pocas veces se ha visto sobre el césped a un colegiado tan parcial, desigual en el trato a un equipo y a otro. Raudo para amonestar a uno e indulgente con el otro. Malo no. Malísimo. Que no vuelva más por el estadio Carranza.

Guión previsible sobre el tapete. El líder salió enchufado, con ganas de celebrar la Navidad por adelantado y antes del minuto 5 ya había circulado el balón con peligro dentro del área visitante.

Pero ojo. Los sorianos replicaron de inmediato con un flojo tiro de Curro que no pasó a mayores aunque fue el aviso de que venían a algo más que a defenderse.

Pero los de casa estaban no querían medias tintas. El cuero no tenía un dueño claro, iba de un lado a otro hasta que la primera llegada de verdadero calado se tradujo en el 1-0. No cabe mayor efectividad. Primer tiro, primer gol, una de las virtudes que atesora el campeón de invierno esta temporada.

Despeje de la zaga numantina, Edu Ramos se hizo con el esférico y pasó a Álex Fernández, quien sirvió a Alberto Perea para que éste hiciese el resto como él sabe, con esa chispa que le hace diferente a los demás.

El albaceteño controló en el vértice izquierdo del área, desbordó con rapidez hacia el centro y cuando arribó donde él pretendía, a la frontal, soltó un potente derechazo raso ante la pasividad de la defensa con el que coló el balón por una esquina de la portería. Dani Barrio quizás pudo haber hecho algo más. Un golazo tras una jugada de tiralíneas y una tempranera recompensa. El Cádiz ya mandaba en el minuto 12.

Nada como un gol para asentarse sobre el terreno. Los locales crecieron a raíz del 1-0. De sobra es conocido lo cómodos que se sienten con el marcador a favor. Se dedicaron a administrar la ventaja con la máxima protección de su parcela, con presión cuando fue menester y sin renunciar a más goles.

El juego en ataque de los amarillos se apoyó sobre los pilares de Álex Fernández (una vez más en todas partes) Salvi y Alberto Perea. El albaceteño, en estado de gracia, fue el que puso más salsa con su habitual descaro con el balón. Suya fue una jugada desde la izquierda (minuto 33) que culminó Iza Carcelén con un latigazo bien dirigido a puerta hasta que Adri Castellano rechazó el cuero.

El partido discurría por unos derroteros placenteros. Todo bajo control. Los sorianos apenas llegaban hasta que una acción a balón parado lo complicó todo. En el minuto 40, un balón colgado al área en un saque de esquina lo cabeceó Derik al fondo de la portería para restablecer la igualada.

Lo grave del gol fue que el central remató completamente solo en el segundo palo, un error mayúsculo en defensa poco habitual en el sólido entramado de un equipo que regaló el empate poco antes del descanso. Álex no atinó en la definición dentro del área justo antes del pitido que anunció el intermedio.

Partido nuevo pero esta vez de 45 minutos. La segunda parte comenzó con polémica que derivó en una película de terror. Una patada a Salvi dentro del área justo tras un centro del sanluqueño ni siquiera fue tenida en consideración para que la acción fuese revisada por el árbitro en el monitor que hay a pie de campo.

Para colmo de males, Ávalos Barrera sí fue a ver por la pantalla una acción de Salvi sobre un rival que consideró expulsión. El 7 pisó a Gus Ledes cuando iba a posar un pie sobre el césped pero de manera involuntaria. Primero se comió un penalti como una catedral y en en la siguiente acción lo mandó al vestuario.

La roja a Salvi enfureció a la afición e indignó a los anfitriones, machacados por un colegiado peor que malo. Ávalos Barrera se convirtió el triste protagonista, como si estuviese empeñado en fastidiar la noche a los gaditanos.

Pero ahí no quedó la cosa. Como si de una pesadilla se tratase, el ínclito árbitro sí señaló penalti por una falta de Espino a Higinio dentro del área. El VAR sí revisó esa jugada e indicó a Ávalos que la infracción del uruguayo era pena máxima que transformó Curro para poner el 1-2 en el 64.

El partido parecía irse por el sumidero, con unos jugadores desquiciados por un arbitraje horrible y por el tercer tanto de los sorianos, obra otra vez de Curro en el minuto 66. 1-3. El soriano aprovechó 

El partido parecía finiquitado después de un giro impensable con una sorprendente actuación desde el VAR y del propio colegiado.

Al líder sólo le quedó intentarlo con chispazos de carácter, con Querol y Quezada sobre el césped y una defensa con tres jugadores. Dani Barrio desvió un misil de Álex y Alberto Perea siguió desequilibrando. Hasta que Querol metió a los de casa en el partido con un oportuno gol en el minuto 76 al aprovechar una mala cesión a su portero de Héctor Hernández.

El 2-3 devolvió la vida a los locales, que derrocharon garra en el esprint final en busca del empate, ya con Jurado en el terreno. Pero Higinio puso la puntilla en el 88. Con el 2-4 no hubo tiempo para más.

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