Cádiz CF

Garrido, siete años de amarillo: "Recuerdo los murmullos de Carranza"

  • El pivote vasco está de aniversario desde su llegada al club en el difícil mes de enero de 2014

Brindis de Garrido con su compañero José Mari y con Cervera. Brindis de Garrido con su compañero José Mari y con Cervera.

Brindis de Garrido con su compañero José Mari y con Cervera.

Jon Ander Garrido es ya todo un clásico en el Cádiz CF, donde lleva más de media vida como profesional. Desde aquel día de enero de 2014, el jugador vasco se ha ido haciendo fuerte en el proyecto, en el club y en la afición. Uno de los capitanes del equipo ahora en Primera, el destino quiso que su estreno en esa categoría se produjera en San Mamés.

"Ahora mismo estoy disfrutando de esto, de lo que trabajamos. He estado siete meses pasando un mal momento, trabajando mucho en el gimnasio, sin poder hacer campo y ha sido duro. Estoy disfrutando ahora de mis compañeros, del cuerpo técnico y de los campos a los que vamos", afirmaba hace pocas fechas a los medios del club.

Guarda como oro en paño su debut en Primera. "Es un sueño. Además, yo soy del Athletic. Para mí, debutar con el Cádiz era ya algo grande, así que debutar en San Mamés lo hace el doble de grande".

En sus palabras manifestaba que el salto de categoría no está siendo un problema. "No hemos notado mucho el cambio porque al no haber gente parece que está todo muy soso. No se le coge el puntillo todavía. No se disfruta tanto como cuando la gente va al campo, como los cuatro años de Segunda. La gente en el campo te anima, se pasan buenos y malos momentos, pero siempre arropados. Yo diría que está siendo un poco raro". En este sentido es uno de los privilegiados que ha pasado con el Cádiz CF de Segunda B a Primera. "Estoy orgulloso de haber participado en este auge del Cádiz. Siempre es bonito por la gente que lo vive mucho día a día y sufre todos los fines de semana. Es bonito que esa gente tiene ahora a su Cádiz en Primera y he sido partícipe de eso".

Garrido echaba la mirada atrás y recordaba su debut de amarillo, en enero de 2014. "Sí, claro, recuerdo los murmullos que había en CarranzaEstaba el club en un momento delicado cuando yo llegué. Es bonito también porque al final de todo aprendes".

Valoraba el buen camino de la presente temporada en los siguientes términos: "El equipo está haciendo lo que tiene que hacer, lo que llevamos haciendo cinco años lo está haciendo a la perfección y se está viendo que está sacando muchos puntos. El equipo está perfecto", añadiendo como capitán que "poco hay que hacer porque es gente muy trabajadora, humilde y poco hay que hacer". "Más que cuatro cosillas de temas de organización que ya no son ni deportivos, lo demás se lleva solo".

El gran objetivo el año del regreso a la élite no generaba dudas en el centrocampista, que transmitía lo que piensa todo el plantel. "Claramente queremos la permanencia y que la gente disfrute el año que viene de LaLiga Santander en Carranza".

Jon Ander Garrido despuntó en el Getxo siendo juvenil y eso le abrió las puertas del Barakaldo, donde se hizo fuerte a lo largo de tres temporadas y media con un ascenso a Segunda B incluido. Aquel mes de enero de 2014, con 'Locos por el Balón' recién llegado al club en una guerra muy fresca con Gaucci y compañía, el Granada se hace con su propiedad como paso obligado para su cesión al conjunto cadista. Un pago de 18.000 euros permitió que el centrocampista cambiara Barakaldo por Cádiz, previa 'parada' en Los Cármenes.

La campaña 2015-16 empieza de más a menos para Garrido, quien no tenía la cabeza centrada en el césped y eso empieza a acusarlo su rendimiento. Finalmente en el mercado de invierno el Cádiz CF, que ya se había hecho con su propiedad, le cede al Racing de Ferrol más como castigo que otra cosa. Aquella medida provocó que se perdiera el ascenso de Alicante, aunque aprendió a ejercer en el balompié de una forma más profesional hasta brillar con luz propia a pesar de que los siete meses lesionado le siguen pesando ahora que el equipo está en Primera.

Garrido es querido y respetado dentro y fuera del vestuario, es ya un vasco medio gaditano que va camino de una década en esta tierra. Respira el ambiente futbolero de San Mamés en la misma medida que añora la pasión de Carranza. Todo marcha mejor ahora que se siente futbolista, ya lejos de la enfermería. Sólo le falta su afición.

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