El resultado del Athletic - Cádiz CF Campanada en La Catedral (0-1)

Unai López se lamenta tras el gol en propia puerta. Unai López se lamenta tras el gol en propia puerta.

Unai López se lamenta tras el gol en propia puerta. / Luis Tejido/Efe

El Cádiz CF firmó la primera victoria liguera de su historia en San Mamés con una actuación que deja corto el calificativo de hazaña. Con todos los elementos en contra se hizo con tres puntos de oro con los que confirmó que gana fuera lo que pierde en casa.

Ante la ausencia fiereza por parte del Athletic de Bilbao, el Cádiz CF tuvo que sobreponerse a un nuevo nefasto arbitraje. Pese a que González Fuertes dejó a los amarillos con nueve jugadores, los visitantes resistieron con una voluntad de hierro. Los héroes de San Mamés aguantaron con dos hombres menos el gol que marcaron a comienzos de la segunda parte.

Nada y nadie pudo con un Cádiz CF pleno de energía, fuerte en defensa como nunca, resiliente hasta el límite. Tres puntos de oro más que merecidos y un pasito más hacia la permanencia.

Álvaro Cervera revolucionó el once con seis variaciones respecto al último encuentro, con un 4-4-2 en modo presión alta cuando fue posible y la novedosa posición de Iza Carcelén en el extremo por delante de Akapo y Malbasic en el costado izquierdo.

Los amarillos se plantaron con orden sobre el césped, decidido a neutralizar el juego ofensivo de los locales sin renunciar a pisar el área contraria. El guión previsto que aplicaron a rajatabla a lo largo del primer periodo, sin dar un centímetro a un rival que quiso pero no pudo, quizás sin el atrevimiento que podía esperarse de un anfitrión.

Malbasic y Lozano avisaron con dos llegadas antes del cuarto de hora inicial aunque el primer intento medio serio lo protagonizó Raúl García con una volea (minuto 17) que no se escapó demasiado lejos de los dominios el debutante Jeremías Conan Ledesma.

Los leones parecían domesticados salvo alguna aparición esporádica del indomable Raúl García. No había lugar a la sorpresa en un duelo de mucho desgaste físico, con la posesión de balón para los de casa aunque sin apabullar y el árbitro reticente a pitar frecuentes faltas cometidas sobre Choco Lozano.

De hecho, el Cádiz obligó a los rojiblancos a correr hacia atrás, eso sí, con algo de inocencia en ataque, entre otras cuestiones porque el Athletic se replegó con la rapidez demostrativa del respeto que tenía a los contragolpes visitantes.

La situación estaba bajo control aunque los de Gaizka Garitano intentaron sin éxito apretar el acelerador en el tramo final de la primera parte. Los de Cervera se movieron como un bloque compacto, sin un ápice de sufrimiento. Sin brillo pero con sobrada consistencia para mantener la portería a cero.

La única jugada que alteró el aburrimiento fue un flojo cabezazo de Núñez que llevó el esférico hasta los brazos de Ledesma poco antes de un descanso aque irrumpió con el marcador inalterado.

Fútbol, lo que dice fútbol, no existió en una primera mitad soporífera, sin una ocasión que llevarse a la boca y dos contrincantes más afanados en protegerse que en atacar.

No le iba nada mal a un Cádiz concentrado al cien por cien, aplicado al máximo la misión de la destrucción, armado hasta los dientes en su parcela y consciente de que sus posibilidades de puntuar pasaban en buena medida por no verse por debajo en el luminoso.

La entrada del delantero de Villalibre tras el intermedio fue toda una declaración de intenciones de los bilbaínos, dispuestos a dar un paso al frente.

Pero la clave no fue esa, sino la expulsión de Akapo en el minuto 48. El ilicitano vio la segunda amonestación por pisar a un adversario, idéntica acción por la que había recibido una tarjeta en la primera parte. Dos entradas absurdas, a destiempo, y una merecida cartulina roja con la que el lateral dejó a su equipo con diez con un mundo por jugar.

Cosas de la vida, la expulsión espoleó a los amarillos, que respondieron con un gol. Choco Lozano cogió el mando en ataque, metió el miedo en el cuerpo un derechazo que desvió Unai Simón seis minutos antes de fabricar el 0-1.

En el 56, El hondureño, pletórico, se marchó por velocidad de Íñigo Martínez pare internarse dentro del área y dar el pase de la muerte a Jonsson, que antes había servido al ariete. El danés no llegó a empujar el balón al fondo de la portería porque Unai López se anticipó con un despeje fallido para introducirlo él mismo en su meta.

El tanto abrió un escenario nuevo. Los gaditanos se afanaron en administrar la renta, que era oro puro. Fue cuando apareció Conan para sostener al equipo con dos intervenciones de mérito a modo de carta de presentación. La suerte también acompañó cuando Williams mandó el balón al poste.

Salvi, Iván Alejo y Negredo salieron para dar aire fresco pero el delantero apenas duró once minutos sobre el tapete porque González Fuertes se convirtió en el principal enemigo de los visitantes.

El colegiado expulsó al madrileño por doble tarjeta. Lo grave fue que la segunda cartulina se la sacó de la manga al interpretar que Negredo se tiró dentro del área para intentar simular penalti.

El árbitro dejó al Cádiz con nueve jugadores de forma caprichosa. Hubo contacto dentro del área. Si no fue penalti, tampoco era para expulsar al ariete.

Los amarillos apelaron a la heroica. Se trataba de resistir y lo hicieron con el espíritu de lucha que caracteriza a un equipo que se hizo acreedor a los tres puntos.

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