Decepción dentro y tensión fuera
Cádiz | villarreal b · el ambiente
Dos caras El público se cansa por lo de siempre y algunos seguidores se pican con los jugadores a la salida del campo
Síntomas que invitan a pensar mal. El Cádiz, como casi siempre, llevó la decepción a las despobladas gradas del Ramón de Carranza con otro tropiezo en casa al margen de las lecturas que apuntan a un mejor juego y a un sinfín de ocasiones falladas. La gente quiere victorias, tres puntos en forma de un oxígeno que está consumiendo con tanto "uy". Pero fuera del Carranza la tensión alcanzó a un sector de aficionados y a los jugadores cuando éstos abandonaban el recinto en sus vehículos. Síntomas que invitan a pensar mal y que otros años se dieron en equipos que acabaron dando con sus huesos en la categoría inmediatamente inferior. Son sólo síntomas.
La tarde estuvo como la trayectoria del equipo, para echarla. Empezó el partido con una lluvia que sorprendió a los que tuvieron fe en el falso sol de media mañana, pero cuando el agua cesó sobraban los paraguas, los abrigos y hasta las bufandas amarillas, que hace mucho que no combaten con alegría el viento del Sur.
La salida del Cádiz no levantó excesiva expectación y sólo algunos aplausos evitaron que la indiferencia fuera la carta de bienvenida. Las gradas siguen presentando miles de asientos vacíos que llevan toda la temporada con una soledad habitual en los campos de los equipos que no dan la talla. El Cádiz es uno de ellos en la presente Liga. Ya hay gente que se coloca en torno a la plaza de Madrid aprovechando la nueva visión sin la Tribuna. Fútbol gratis, que se llama.
Como el personal se aburre de estar aburrido y se cansa de estar cansado, de nuevo el área de la portería del conjunto visitante fue la diana sobre la que lanzar bolas de papel. Esta vez se quejó el portero Juan Carlos, por lo que Pino Zamorano detuvo el juego para que quitaran el elemento perturbador. Salvador Chirino, uno de los delegados que acudió a la zona afectada, debió pensar en el grupo Los Sirex, por aquello de "si yo tuviera una escoba". Menos mal que los recogepelotas hacen algo más que recuperar balones.
En la soledad de las gradas se dejaron ver el ex cadista Javi Acuña -que siguió el choque en compañía de Raúl Amarilla, compatriota y jugador del Cádiz B- y el delegado del Sevilla, Cristóbal Soria. Fueron testigos de los garrafales fallos de Ramis, que recibió pitos de la grada por esos errores, y de los aplausos a Dani, cuando el portero salvó a su equipo en un mano a mano con Hernán Pérez, y al abatido Raúl López, que se fue lesionado. Esta vez no hubo bronca porque, entre otras cosas, Erice no estaba en el terreno de juego.
Empate insuficiente. Un partido menos y un problema más.
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