La incompetencia de la Junta y el Estado: el paseo del olvido entre el Teatro Romano y el Museo de Cádiz
EL PASEANTE
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HABRÁ que preguntarse lo que estará pensando la familia Balbo de la incompetencia de sus vecinos gaditanos del siglo XXI a la hora de recuperar su teatro, orgullo de la arquitectura romana en Hispania y que, dos mil años más tarde, no logra levantar cabeza.
Si alguien les pusiese al día de la realidad de esta ciudad, especialmente en materia de infraestructuras y más las relacionadas con el mundo de la cultura y el patrimonio histórico, comprenderían que entra dentro de la normalidad del Gades del siglo XXI que proyectos públicos de calado, como la recuperación del Teatro Romano, o bien no se ejecuten o bien se dilaten en el tiempo.
Un recorrido por la huella del Imperio Romano por España nos aporta innumerables yacimientos históricos perfectamente recuperados y abiertos a los visitantes. Se ubican en ciudades donde se valora el legado histórico de cada una de ellos, por una parte, y la relevancia que estos tienen como elemento cultural para sus propios vecinos y como atracción turística para los visitantes, por otra.
En Cádiz, sin embargo, la realidad funciona de otra manera. Aquí durante décadas se ha maltratado o ignorado nuestro rico legado. Ejemplos, como el propio Teatro Romano, hay muchos. Como el Castillo de la Villa y los restos de la capilla del Arco de los Blanco, que se fueron perdiendo de forma irremediable en el tramo final del siglo XIX y la primera mitad del XX. O los castillos, o el frente de la Puerta de Tierra (sobre el que se empieza a actuar ahora, esperemos que de una forma decidida también en lo relacionado con el uso de sus bóvedas).
Hemos sufrido como el yacimiento de la Casa del Obispo permaneció cerrado durante más de una década; como el espectacular yacimiento Gadir comparte espacio con un teatro, algo difícil de entender; como restos arqueológicos expuestos en un parque público comparten espacio con un parque canino...
Cuatro décadas de lento trabajo
Todo ello duele, pero duele más la historia del Teatro Romano desde que se localizó hace cuatro décadas y aún estamos liados en proyectos de recuperación, algo inexplicable en cualquier otra ciudad del antiguo Imperio.
El penúltimo capítulo, porque seguro que llegarán más, es el retraso en el inicio de las obras que se anunciaron el año pasado. Tres millones de euros en obras, que dentro de lo que cabe no está mal para lo que recibe el Teatro. Dinero destinado para reordenar todo el acceso al recinto, especialmente a través de la Posada del Mesón. También se pondrá en valor el área arqueológica que se excavó recientemente en las antiguas caballerizas de la misma Posada y que ha recuperado imágenes espectaculares de cómo era el Teatro de los Balbo.
Solo cabe esperar que el retraso en el inicio de estos trabajos no se extienda en el tiempo. Y no solo eso: confiemos en que la Junta se dé cuenta de una vez por todas de la importancia de este conjunto histórico, y le aporte el dinero que se merece, como ha pasado en otras ciudades romanas de la región.
El otro olvidado: el Museo de Cádiz
Pero el Teatro Romano no es el único referente de nuestra historia que se maltrata desde la administración pública. A unos minutos de distancia nos topamos, en la plaza de Mina, con el Museo de Cádiz. Otro lugar para llorar o para indignarnos. O para las dos cosas.
Si los trabajos a realizar en el Teatro Romano es responsabilidad de la Junta, en el caso del Museo ésta recae en el Ministerio de Cultura. Un departamento del Estado que ha demostrado en treinta años una inoperancia alarmante, tanto con el PP como, ahora, con el PSOE.
Porque treinta son los años que el Museo lleva esperando la ejecución de la tercera y última fase de ampliación, ocupando ya los edificios vecinos al Callejón del Tinte. Una operación que, entre otras cuestiones, permitiría recuperar los centenares de piezas que se guardan en los depósitos del Museo por falta de espacio expositivo y modernizar todo el recinto.
Aunque el ministro de Cultura ha visitado Cádiz en más de una ocasión, convendría recordarle los ‘olvidos’ de su departamento con esta ciudad. Junto al Museo, el más grave por los años que acumula, se le pueden unir la falta de disposición de este ministerio a la hora actuar en las murallas de la ciudad (el frente de Puerta de Tierra fue catalogado como Monumento Nacional, no lo olvidemos), en la recuperación de los castillos y baluartes. O, aunque no afecte a un bien público, las actuaciones en las dos catedrales.
Con todo, más allá de las evidentes responsabilidades de la Junta y del Ministerio de Cultura en la no ejecución de los proyectos del Teatro Romano y el Museo de Cádiz, el conjunto de la sociedad gaditana tiene también su grado de responsabilidad. Más que nada, al dar la sensación de que poco importa estas operaciones. Y, por supuesto, el Ayuntamiento que nos representa y que debería de ser inflexible a la hora de reclamar lo que a Cádiz le corresponde.
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