"Aquello era un buen negocio en los 40 y 50"
josé antonio Montesinos rivero. hijo de josé montesinos barranco
Descendiente del otro socio del Cortijo de los Rosales, cuenta por primera vez sus recuerdos
Esta es la primera vez que José Antonio Montesinos Rivero, de 82 años, habla en público sobre su padre, José Montesinos Barranco, el otro socio del Cortijo Los Rosales, entre otras muchas facetas. Hombre emprendedor e influyente, mantuvo una estrecha amistad con Antonio Martín de Mora y durante veinte años llevó discretamente las cuentas y los papeles de la mítica sala de fiestas del Parque Genovés. También compartió con él negocios relacionados con cien actividades más. Su hija, Ana Montesinos, es la que lo convence para que dé el paso.
"Mi padre era un alto jefe del Servicio de Agua, Electricidad y Gas de Cádiz. Y como era municipal, no podía rezar en ningún sitio. También es verdad que don Antonio Martín de Mora era muy bueno en marketing. Los dos regentaban la agencia Poderoso, en la calle Sagasta número 7, en los años 40. Hacían publicidad donde fuera. Se conocían de toda la vida". [Muestra una carta que le dirige Antonio desde el frente de Córdoba, que evidencia la gran amistad que les unía. Y se refiere someramente a una transfusión que le habría salvado la vida] Les llamaban El Gordo y El Flaco. El Gordo era mi padre y El Flaco era don Antonio. Además, llevaban juntos los toros, el boxeo, los bailes del Falla... También tuvieron otro negocio de jabones. Con 20.000 pesetas iban a Córdoba a por jabón Lagarto y luego lo vendían aquí.
"¿Que si había ánimos para una sala de fiestas después de la guerra? Claro que sí. Por eso el Cortijo era un buen negocio. Se inauguraba siempre en Corpus, con una corrida de toros. Vendíamos vinos y refrescos, pero el grueso de los beneficios los daba la taquilla para el baile", dice.
La lista de anécdotas de detrás del escenario es interminable: "Una vez se hizo una fiesta de homenaje a la Marina Española y mi padre se hizo una foto con Paquita Rico... hubo tela en mi casa... mi abuela era muy celosa", cuenta. "Y tuvimos una artista brasileña a la que yo quise acompañar hasta el Hotel Atlántico, pero mi padre me dijo: ¡Tú te vas para tu casa!".
"Mi padre se retiró del negocio cuando empezamos con la tienda de muebles Compre y gane, en San José, 28. Cádiz era muy clasista y si del Cortijo habíamos tenido que echar a dos señoritas que estaban bailando juntas, porque eso estaba prohibido, podían pasar por la tienda a insultarnos". José Montesinos Barranco le propone a su hijo que Martín de Mora se incorpore al negocio, pero José Antonio se opone. Montesinos pide entonces la liquidación. En 1966 recaudan 1.087.550 pesetas de taquilla en dos meses de verano. De bar, 143.000. Los gastos en artistas y orquestas ascienden a 923.209 y en sueldos se gastan 246.000 pesetas. Montesinos no siempre conseguía cuadrar las cuentas. Martín de Mora en algún momento quiso dar un servicio de restaurante, pero su socio lo disuadió hasta de servir raciones de jamón.
"Teníamos una orquesta local con Aguirre, Manitas de Plata al piano, que tocaba el órgano en la iglesia de San Antonio; el batería era Fofi; y Rey el contrabajo. Del saxo no me acuerdo". Ya por entonces funcionaba La Rueda. "Pedro Orozco hizo un arreglo de Noches en los jardines de España y la tocaba siempre para que la Sociedad de Autores le pagara. Vamos, lo mismo que Manolo Carrasco".
El Cortijo, lógicamente, no lo llevaban ellos solos. Había una docena de trabajadores en aquella época. "Estaban Sánchez San Juan, que era el control en el bar y mano derecha de mi padre y José Mari, el barman; luego había un metre y una brigada de seis o siete camareros; en la bodega estaba Velasco y había tres mujeres fregando".
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