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El último líder local del PA Ramón sánchez Ser andaluz y cristiano ha definido su actividad Los tres palcos de los concejales

Es un hombre fiel: un solo partido, una sola cofradía, una sola profesión y ha vivido en la misma casa desde que nació

Ramón Sánchez Heredia porta el pendón de la Ciudad, como edil más joven, en la procesión del Corpus de 1993.

23 de julio 2016 - 01:00

PARECE un defensor de las utopías. Tiene la moderación y la concordia como normas de conducta, y eso le conduce a la fidelidad. Ha sido un hombre de un solo partido, de una sola creencia; hasta de una sola cofradía y una sola casa.

Ramón Sánchez Heredia (Cádiz, 1960) siempre ha vivido en el mismo piso. Sus padres se trasladaron a un edificio de la calle Fernández Ballesteros un año antes de que naciera. Su padre era militar, estuvo en el Regimiento Cádiz y acabó como comandante de Infantería. Su último destino fue la Caja de Reclutas. Ramón tuvo un hermano, Antonio, un admirado médico gaditano, que trabajó en la UCI del Hospital Puerta del Mar, y que falleció en 2011.

En su infancia, Ramón estudió primaria en la Academia San Luis, que tenía Bernardo Periñán en la esquina de la calle Brasil. Después ingresó en los Salesianos, que le marcarían decisivamente en su formación. Desde muy joven mostró una gran preocupación social.

Cuando estudió Derecho, en la Facultad de Jerez, vivió los primeros tiempos de la Universidad de Cádiz. Fue delegado en todos los cursos, excepto en primero. Tras licenciarse, empezó a ejercer como abogado en Cádiz. Y así sigue, siempre por cuenta propia, aunque en algunos casos se ha asociado con otros compañeros.

La década de los 80 resultó determinante para Ramón Sánchez Heredia. En 1980 falleció su padre y en 1984 su madre. Entonces ya tenía 24 años, pero aún no se había situado en lo profesional. Un año después, en 1985, ingresó como militante en el PA, con el que ya había colaborado. También hizo pinitos en el mundo ecologista. Fue presidente de la Sociedad de Estudios Ecológicos Gaditanos.

La influencia que ejercieron los salesianos se amplió a su amistad con Juan Antonio Paredes, director del Seminario. Se instaló en la comunidad de Santo Tomás de Aquino con el padre Juan Martín Baro. Allí fue catequista. Trabajó con diversas asociaciones, entre ellas CEPA, y colaboró con el padre Alfonso Castro. También fue educador de Nuestro Barrio, en el Cerro del Moro, con Pedro Castillo, colaborando en la reinserción social. Participó en otras actuaciones, que le llevaron a entender que "el voluntariado te da siempre mucho más de lo que tú le das".

Antes de eso, Ramón había sido objetor de conciencia y se negó a cumplir el servicio militar. Como abogado, defendió a un insumiso. Algo paradójico, si se tiene en cuenta que su padre había sido militar. Pero tenía muy arraigado el pacifismo en sus inquietudes cristianas y sociales.

Esos ideales también los ha practicado en su ejercicio de la abogacía, en la que ha llevado sobre todo casos penales y civiles. Siempre ha valorado las condiciones de personas en situaciones marginales. También ha visto la evolución social. Por ello, cree que hay más violencia y más odio. Y teme que si la democracia ha fallado en algo es en la educación, y en no generalizar los valores éticos.

Lo puede decir con el aval de haberse dedicado a la política tan sólo por ideas. Como un romántico. En realidad, fue del cristianismo al andalucismo. En el PA hubo otros vínculos evidentes, como el de José María de los Santos, que era salesiano, o Enrique Iniesta, que fue escolapio y biógrafo de Blas Infante. Y cree que en el Ideal Andaluz hay evidentes huellas cristianas, y recuerda que en el himno andaluz se habla de "alma", y que la música es de evocaciones catequéticas.

Cuando se apuntó en el PA, fue secretario de las Juventudes Andalucistas en Cádiz y perteneció al comité. En 1991 consiguieron volver al Ayuntamiento de Cádiz, con tres concejales: José Álvarez, Ana Sanchidrián y José María García León. Ramón Sánchez Heredia iba cuarto, pero entró como concejal en 1992, tras la renuncia de García León. Era el concejal más joven, por lo que le tocó llevar el pendón en varias ocasiones.

De aquel Ayuntamiento, en la última etapa de Carlos Díaz como alcalde, que fue ajetreada, recuerda que hizo un trabajo intenso. A diferencia de lo que suele ocurrir ahora, el equipo de gobierno aprobaba propuestas de la oposición cuando las estimaba acertadas. Y aunque no compartía su línea política, Sánchez Heredia es de los que resalta la caballerosidad de Carlos Díaz. También la amistad que mantuvo con otros concejales de partidos diferentes.

Tras finalizar esa etapa en 1995, nunca más volvió a ser concejal. Su principal intento llegó en 2007, cuando se presentó como candidato del PA a la Alcaldía de Cádiz. Le faltó poco para entrar en el Ayuntamiento, pero no lo consiguió. Cree que el PA tuvo muchas dificultades a causa de la crisis interna que sufrieron. Después el PP estuvo muy fuerte en Cádiz, con Teófila Martínez, y el voto de oposición iba al PSOE.

El PA fue su único partido, ha sido militante hasta que cerró. Fue secretario provincial, entre otros cargos. En los últimos años, hizo un gran esfuerzo que pudo costarle caro. En julio de 2012, cuando estaba en Sevilla para asistir a un congreso del PA, en apoyo de Manuel María de Bernardo, sufrió una grave enfermedad, que le obligó a una hospitalización urgente en el Hospital Virgen Macarena. En la UCI del Macarena, y después del Puerta del Mar en Cádiz, le salvaron la vida. Sufría una sepsis generalizada, que le surgió por causas desconocidas. Estuvo hospitalizado tres meses, aunque no le han quedado secuelas.

Se ha mantenido siempre soltero y sin compromiso, en lo personal. Pero en todo lo demás se ha comprometido. También en el mundo cofrade. A diferencia de otros, que fueron hermanos mayores y después concejales, él lo hizo al revés: es hermano mayor del Ecce Homo, su única cofradía.

Curiosamente, Sánchez Heredia nunca salió de penitente en su infancia y juventud, aunque le gustaba la Semana Santa. Ahí también lo hizo al revés de la mayoría. En 1996, cuando ya tenía 35 años, empezó a salir en Ecce Homo, y desde entonces ha salido todos los años, excepto en 2013, cuando estuvo enfermo. Se apuntó a instancias de algunos amigos, como el periodista Fernando Pérez, que lo incluyó en su junta, cuando fue hermano mayor. Después siguió en otras juntas, e incluso estuvo un año en el Consejo de Cofradías, cuando lo presidía Juan Manuel Alcedo, aunque dimitió junto a otros dos cofrades.

No se planteaba ser hermano mayor. Sin embargo, se lo propusieron en 2013, al renunciar Juan Antonio Ramírez. Tras un periodo provisional, en 2014 fue elegido al frente de una lista única. Ha lidiado con problemas difíciles, como las obras de la iglesia de San Pablo. Se ha marcado como proyecto que Ecce Homo recupere su identidad propia. Por eso incorporó a los romanos, con la ayuda de la Fundación Isla de León. También han aprobado la restauración de las imágenes titulares. Y lo más difícil: la petición de que la iglesia de San Pablo le sea cedida a la archicofradía, en usufructo, por el Obispado. A la vez se ha creado la Asociación de Amigos de San Pablo, para que coordine las obras que necesita el templo.

Proyectos que defiende con la misma dedicación con la que siempre se ha entregado. Nunca ha buscado los focos para ser protagonista, ni ha conspirado para ascender. Por el contrario ha tenido como norma la ayuda a los demás y la fidelidad a sus ideales, que se resumen en dos: el cristianismo y el andalucismo. Ramón Sánchez Heredia es así de claro.

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