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Celestino Mutis: luces sin sombra

La zona verde más amplia de Cádiz se encuentra en un perfecto estado tras más de dos años La dejadez en el cuidado de las palmeras contrasta con esta imagen

El merendero del parque está desprovisto de cualquier elemento que le pueda proporcionar algo de sombra.

10 de agosto 2014 - 01:00

Hace más de dos años que se inauguró la última de las zonas verdes -y la más extensa- de la capital. Bajo el nombre de Celestino Mutis, gaditano estudioso de la botánica, así como sacerdote y docente universitario, se abría para los vecinos de Puntales y Astilleros un parque con pretensiones de ser el pulmón gaditano. Junto a una piscina municipal cubierta, el proyecto, aunque con un considerable retraso en su construcción, debía suponer una inyección de vida para la zona de Astilleros.

Al igual que en la Avenida de las Cortes de Cádiz y el paseo marítimo, el parque tiene como protagonistas a las palmeras, seguramente con la pretensión de dotarlo de un 'ambiente tropical'. Aparte de estas, este ambiente caribeño y todos los elementos característicos que en él se encuentran, más allá de la exótica estética, como la humedad o el calor, se pueden apreciar cuando el sol aprieta ya que no hay más sombra en todo Celestino Mutis que la que proporciona el auditorio Costa Rica.

Cabe destacar, eso sí, que este parque se presenta como uno de los mejor cuidados de toda la ciudad, ya sea por su corta edad, por su poco tránsito o por las razones que sean. Plantas, árboles, arbustos, bancos, farolas y hasta la arena de los caminos están limpias y cuidadas, así como el césped corto y verde y sin rastro de basura por sus suelos.

Por otra parte, si bien es cierto que salta a la vista para cualquiera el buen estado de esta zona verde, también es evidente la marchita salud de las altas protagonistas del lugar. El estado de las palmeras contrasta con el del parque ya que no lucen en consonancia con el resto del entorno: poseen un tono más seco y amarillento del que deberían tener, además de mostrar una dejadez en la limpieza de hojas secas así como en los correspondientes cuidados.

Caminando en dirección a la piscina municipal, el parque se abre paso hacia el merendero, que sigue la tónica del improvisto 'ambiente tropical': mesas y bancas, expuestas al sol, lucen vacías y en desuso dado que se hace difícil intentar pasar el rato o disfrutar de un buen día sin una sombra que proporcione algo de alivio ante el calor. Bien es cierto que en las horas de altas temperaturas a nadie se le ocurre frecuentar zonas expuestas al sol, por lo que esta imagen naturalmente cambia con el paso de las horas, cuando el parque empieza a cobrar vida y los vecinos pueblan sus bancos y columpios.

Un poco más adelante, yendo hacia el paseo marítimo, la zona de juegos -mesas con tableros de damas, ajedrez, parchís y la Oca- sigue la tónica del merendero: ni una sombra a la vista. La única solución, por tanto, es la de jugar a una hora en la que no asfixie el sol. Allí, también se encuentra un espacio reservado para los más pequeños con columpios y un suelo acolchado, todo ello en perfecto estado. Sin embargo, aunque con este suelo blando se intenten evitar las caídas tan típicas de los columpios, cientos de piedras y chinos recubren la superficie cercana, provocando que el daño que se iba a evitar con el suelo acolchado pueda ser causado por las piedras.

Ya en el paseo, cerca de la zona que se encuentra tras la calle América, los jardines colindantes al parque presentan unas condiciones totalmente opuestas a las del Celestino: restos de basura, heces de perro, césped alto y plantas y árboles descuidados. Aunque no pertenezca oficialmente a la zona del parque, estos jardines también son la cara e imagen que acompañan al paseo marítimo junto al mismo, y como tal, resulta paradójico este contraste entre ambos lugares tan cercanos entre sí: unos en perfecto estado y otros tan dejados. Bien es cierto que en estos jardines se permite la presencia de perros, a diferencia del Celestino Mutis. Desde luego, no es excusa que en una zona se permita pasear a las mascotas y en otra no, para que el estado de la misma sea peor.

Por ello, el cuidado de estos jardines debe ser igual de prioritario que el del Celestino Mutis, ya que ambos son la cara de un nuevo Cádiz que se amplía por Astilleros y se encamina hacia ese segundo puente que se abre paso al final del paseo marítimo.

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