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“La cirugía es un trabajo en equipo donde cada pieza es esencial”

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Entrevista con el Dr. Juan Carlos Alados, cirujano general en el Hospital del Puerto de Santa María

Juan Carlos Alados.

06 de junio 2025 - 05:00

El quirófano es un espacio de precisión, coordinación y toma de decisiones cruciales. El Dr. Juan Carlos Alados, cirujano general y digestivo en el Hospital del Puerto de Santa María del Grupo de Hospitales Pascual, nos abre las puertas de su día a día para hablarnos de su vocación, los retos de la cirugía y la importancia de trabajar en equipo.

Pregunta.–¿Cómo es un día típico en la vida de un cirujano?

Respuesta.–Comenzamos revisando a los pacientes ingresados y el parte quirúrgico del día. Después, nos organizamos: algunos van a consulta, otros al quirófano, y otros nos encargamos del seguimiento de los pacientes hospitalizados. Todo el equipo sigue una rutina bien estructurada.

P.–¿Qué tipo de cirugías realizan más frecuentemente?

R.–Principalmente cirugía general y del aparato digestivo. La hernia inguinal es la intervención más común: operamos a unos 20 pacientes por semana solo de esta patología. En jornadas con cirugías ambulatorias —procedimientos sencillos— realizamos unas 5 o 6 intervenciones al día. Cuando se trata de cirugías complejas, operamos entre 2 y 3 pacientes diarios.

Lo más importante para que una cirugía sea un éxito es el ambiente en el quirófano

P.–¿Qué es lo más importante para que una cirugía sea un éxito?

R.–El ambiente en el quirófano. Que todos los profesionales estén alineados con un objetivo común: que el paciente salga bien. Cada intervención está protocolizada y todos sabemos qué función debemos cumplir. La coordinación y el respeto entre el equipo son clave.

P.–¿Por qué decidió dedicarse a la cirugía?

R.–Siempre me atrajo la medicina. Vengo de una familia de médicos, algunos cirujanos, así que crecí en ese entorno. Me considero una persona meticulosa, con gusto por lo manual, y la cirugía encajaba perfectamente con mi forma de ser. Hoy por hoy, no me imagino haciendo otra cosa dentro de la medicina.

P.–¿Cómo se gestiona la presión o el estrés en el quirófano?

R.–Siempre llevamos un plan, pero también un plan B, C… hasta Z. La experiencia te permite prever variaciones. Lo fundamental es mantener la calma, confiar en tu equipo y saber adaptarte a lo que ocurre sobre la marcha.

Hay que explicar con claridad, tranquilizar al paciente y tomar decisiones compartidas

P.–¿Cómo es la relación con el paciente?

R.–Todo comienza en la consulta o en urgencias. Hay que explicar con claridad, tranquilizar al paciente y tomar decisiones compartidas. Hoy en día, el paciente tiene un rol activo: le informamos, le orientamos y juntos decidimos el camino quirúrgico más adecuado.

P.–¿Qué casos considera especialmente complejos?

R.–Las cirugías oncológicas de urgencia, como los pacientes con cáncer de colon obstruido. Muchas veces llegas sin estudios previos, y la anatomía puede estar muy alterada. Son intervenciones en las que se toman muchas decisiones sobre la marcha, y necesitas experiencia y sangre fría.

P.–¿Qué es lo que más disfruta de su trabajo?

R.–Operar. Pero también me parece esencial el antes y el después: la consulta, el diagnóstico, la planificación y el seguimiento postoperatorio. No somos solo técnicos; somos responsables de todo el proceso y del bienestar del paciente.

En el quirófano lo fundamental es mantener la calma, confiar en tu equipo

P.–¿Cómo ha evolucionado la cirugía en los últimos años?

R.–Muchísimo. Vivimos en la era de la cirugía mínimamente invasiva. Gracias a técnicas como la laparoscopia, con pequeñas incisiones podemos extirpar tumores y hacer intervenciones que antes requerían semanas de recuperación. Hoy, al día siguiente, el paciente ya puede estar caminando.

P.–¿Qué habilidades debe tener un buen cirujano?

R.–Templanza, capacidad para tomar decisiones rápidas y efectivas, y por supuesto, práctica manual. La técnica se aprende, pero mantener la calma y liderar un equipo en momentos críticos es esencial.

Vivimos en la era de la cirugía mínimamente invasiva. El paciente se va a casa al día siguiente

P.–¿Cómo se organiza el equipo dentro del quirófano?

R.–Somos como un reloj: cada pieza cuenta. Cirujano principal, ayudante, anestesista, enfermera instrumentista, circulante… Sin una de esas personas, nada funciona. No se trata de jerarquías, sino de un engranaje perfectamente sincronizado.

P.–¿Cuál ha sido su mayor aprendizaje en estos años?

R.–Que no hay dos pacientes iguales. Puedes haber hecho la misma cirugía cien veces, y en la número 101, encontrarte con algo totalmente distinto. La experiencia te da recursos, pero siempre hay que estar preparado para lo inesperado.

P.–¿Qué consejo daría a alguien que quiera ser cirujano?

R.–Que lo persiga si le apasiona. Es un trabajo exigente, pero también el más bonito del mundo. La recompensa de ver a un paciente mejorar gracias a tu trabajo no tiene comparación.

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