Más hermandad que nunca
Los hermanos de Ecce-Homo han respondido para hacer más llevadero el 'exilio' en Santa María, donde la cofradía se encuentra "como en casa"
Ecce-Homo bajando Jabonería. Esta frase suena a imposible. Que un Cristo que no sea el Nazareno, el Regidor Perpetuo de la ciudad, descienda por esa cuesta es una de esas cosas raras que se dan cada equis años en la Semana Santa de Cádiz. Pero va a suceder, convirtiéndose en uno de los grandes alicientes de este tiempo cofrade. Unas vigas en mal estado van a propiciar momentos únicos, aunque ya hubiera querido la hermandad que la humedad y los xilófagos se hubieran estado quietos. Pero, materializada la travesura de estos nocivos enemigos, el remedio no ha podido ser más beneficioso. Quitando el trastorno que supone salir de otra iglesia, con el componente añadido del obligado paréntesis en la tradición y el sentimiento, el efímero 'exilio' en Santa María también comporta aspectos positivos. Y ya se sabe que no hay mal que por bien no venga.
"De las cosas negativas siempre se sacan cosas positivas", dice el hermano mayor de Ecce-Homo, Ramón Sánchez Heredia. A pesar de que "todo se ha hecho en muy poco tiempo y tuvimos que planificar el traslado casi a la carrera", la acogida brindada a la hermandad por las monjas concepcionistas del monasterio de Santa María y por la cofradía del Nazareno ha propiciado a Ecce-Homo la dosis de tranquilidad necesaria tras el contratiempo. "Por parte del Nazareno todo han sido facilidades. Nos hemos sentido como en casa", apunta José Cantero, el mayordomo de la corporación nazarena del Martes Santo. Suya fue la responsabilidad de afrontar y coordinar el travase de enseres, insignias, imágenes... "No ha habido problemas más allá de tener que trasladarlo todo en una furgoneta", explica.
La iglesia de Santa María es más amplia que la de la Conversión de San Pablo. Otro dato a favor. "Hay mucho espacio para montar los pasos y para formar el cortejo. Además, por el traslado hemos podido montar los pasos una semana antes que en San Pablo. El domingo del pregón en el Falla ya estaban listos los dos a excepción de las flores. Eso hemos ganado", añade Cantero.
Las dimensiones de la puerta de esta iglesia ayudarán a que las maniobras de los pasos sean distintas. Y más cómodas, claro está. "Los pasos no tendrán que salir a ruedas", dice el mayordomo. El capataz del paso de de la Virgen de las Angustias, Melchor Mateo, corrobora esta ventaja: "Hemos ganado tranquilidad en cuanto a la salida. Las dimensiones de la puerta de Santa María permiten sacar el paso a hombros, a diferencia de la salida de San Pablo, donde nos vemos obligados a realizar una complicada maniobra para sacar el palio". A cambio, se ha tenido que mirar con lupa la bajada por Jabonería, una prolongada cuesta descendente, enclave con el que no están familiarizadas las cuadrillas de los dos pasos.
El cambio obligará a trastocar los preparativos de los cargadores. Al recogerse en San Pablo, los cargadores deberán ir a la iglesia de la calle Ancha a dejar allí sus pertenencias para retomarlas tras la recogida. De San Pablo irán con tiempo a Santa María para portar desde allí a las imágenes.
Nada hubiera sido posible sin la implicación de los hermanos. "Han respondido como nunca, dando un ejemplo de hermandad. Hemos hecho una piña", destaca el hermano mayor. La novedad ha supuesto además el incremento del número de penitentes en las filas de la cofradía. "Hemos tenido incluso que hacer diez túnicas nuevas", admite Sánchez Heredia.
En la misma sintonía se expresa José Cantero. "Ha crecido el número de penitentes y algunos cargadores han querido volver. Está claro que por la novedad de salir desde Santa María, pero esperemos que esta fiebre no baje para el año 2017", estima. Y apunta que el Grupo Joven de la hermandad ha realizado un trabajo "encomiable".
Este es uno de esos años que queda en la memoria de los cofrades de una hermandad. "Una vez salimos de Santa María", contarán los padres a sus hijos, los abuelos a sus nietos. El lamento tras la desagradable noticia ha dado paso a una nueva ilusión, a un día histórico, para disfrute de Ecce-Homo y de la Semana Santa de Cádiz.
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