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Desde hace varios días las puertas del conocido establecimiento hostelero La Mallorquina permanecían cerradas a la clientela. Un par de carteles de 'Cerrado por vacaciones' en el escaparate justificaban un cese de actividad que parecía normal. Pero lo cierto es que los rumores sobre un posible cierre de este negocio por motivos de salud pública no dejaban de proliferar hasta convertirse esta mañana en un secreto a voces.
De hecho, la propia Delegación Territorial de la Consejería de Salud y Consumo de la Junta en Cádiz informaba a este medio que, a través de su Servicio de Salud, había intervenido en “el cierre voluntario de un establecimiento hostelero de San Fernando por incumplimientos calificados como graves por agentes de Salud Pública en dos inspecciones”.
Durante dichas inspecciones se detectaron, entre otros, incumplimientos graves en cuanto al mantenimiento de la temperatura en los productos, además de otras deficiencias de limpieza, equipos y registros de elaboración. De esta manera, el Servicio de Salud está elaborando un informe con las actas y la documentación generada en la inspección para su valoración y tramitación una vez revisada.
De momento se desconoce cuando volverá a abrir sus puertas este establecimiento o si para solucionar estas deficiencias será necesario afrontar reformas u obras de valor considerable. Lo único cierto es que en pleno verano La Mallorquina, situada en la calle Real a la altura de la plaza de la Iglesia, está cerrada y que se trata de un negocio centenario que forma parte de la memoria gastronómica y sentimental de muchos isleños. Una confitería y cafetería que ya va por la cuarta generación familiar y que se hizo merecidamente famosa por sus pasteles y tartas.
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