¿Quién dijo miedo?
emprendedores Autónomos en San Fernando con menos de un año de trayectoria
Varios empresarios han plantado cara a la crisis económica y se han atrevido a abrir un negocio en los últimos meses
A continuación relatamos una historia real como la vida misma. Contamos el testimonio de cinco valientes emprendedores que, plantándoles cara a la actual crisis financiera, se han atrevido a montar un negocio en la ciudad en el último año. Unos porque han visto la oportunidad, otros porque se encontraban en paro, pero todos con una misma motivación: ser su propio jefe.
Estos cinco empresarios representan a tantos otros isleños que, a pesar de esta devoradora e incesante recesión -que se ha llevado por delante a muchos establecimientos- han dado un paso al frente confiando en su destreza como gerentes y aprovechando la baza que les brindó el consistorio isleño al suprimir la tasa de apertura con el objetivo de generar riqueza y empleo en este municipio. Conozcámoslos uno por uno.
Karine Goncalves trabajaba por cuenta ajena en una zapatería que quebró y cuando echó la baraja, no se lo pensó dos veces: "Decidí abrir mi propia zapatería". Hace poco más de un mes que regenta Orma en la calle Rosario y asegura que "la cosa va bastante bien". Karine confiesa que al principio tuvo miedo "pero hoy en día no te queda más remedio que arriesgar".
También ha apostado por el sector del calzado, en este caso infantil, la isleña Mariló Gaviño, quien, al igual que Goncalves, trabajaba en una empresa que cerró, lo que la llevó a iniciarse en el complicado mundo del autónomo. "No hemos pagado tasas de apertura pero sí que hemos tenido que afrontar otro tipo de inversiones como la rampa de acceso a minusválidos, entre otras obras", comenta. De su breve trayectoria arroja una valoración positiva: "Lo importante ahora es ofrecer buenos precios para que la gente consuma y haya movimiento".
Siempre se ha dicho que los tiempos de crisis son épocas de oportunidades, el momento ideal para estrujarse los sesos, agudizar el ingenio y sacar adelante iniciativas originales. Pues eso es lo que han hecho los gerentes de Equivalenza San Fernando, un establecimiento que vende perfumes a granel a precios que no arruinan el bolsillo. "Ofrecemos productos asequibles, ya que, con la que está cayendo, el consumidor no se gasta 70 u 80 euros en un perfume de marca", argumenta Vicky Paz, la dependienta. Los isleños han visto con buenos ojos esta propuesta empresarial, "puesto que pueden adquirir colonias, geles o hidratantes de calidad con un coste mínimo".
De entre todos los emprendedores encuestados, llama la atención la juventud de Francisco García, que con tan sólo 20 años está al frente de La Casa del Relojero, un taller donde realiza reparaciones tanto a particulares como a joyerías de toda la Bahía de Cádiz. Francisco ha tomado el relevo generacional de su familia "para lo bueno y para lo malo". El joven de San Fernando estudió un FP de electricidad, trabajó en los astilleros de Gibraltar y a su vuelta decidió convertirse en su propio jefe. Bajo su punto de vista, "los autónomos tenemos la llave para acabar con la crisis, nosotros podemos levantar el país".
Por último, hablamos con Bernardo Sánchez, el propietario de la pizzería Montjuic, quien también procede de una saga familiar de emprendedores. Si bien cuenta ya con otros dos locales en San Fernando -en Colón y Atlántida- Sánchez ha abierto su tercer establecimiento en la calle Real, una vía objeto de polémica desde su semipeatonalización. No obstante, y a pesar de su controvertida ubicación, este isleño afirma que el negocio va bastante bien. "El centro es la zona más rentable para la hostelería" declara.
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