Carnaval de San Fernando Una cabalgata para todos los públicos

  • Niños y adultos disfrutan de un cortejo que hace disfrutar de principio a fin con sus movidos y divertidos pasacalles 

"Leire, ya vienen los abuelos, ponte el antifaz"... "¿Quién es esta niña?". "¿Y el pelo de ese color?". "¡Ahh, si es Leire!". La cabalgata de Carnaval está repleta de escenas familiares, de padres disfrutando a veces más que los niños, de abuelos implicadísimos en la fiesta. También hay adolescentes que no dejan pasar la oportunidad de disfrazarse. Son los instantes previos al inicio del cortejo, que despertará el entusiasmo de pequeños y mayores.

Las provisiones de serpentinas y especialmente de papelillos no faltan (y si hace falta se compra). Tampoco los móviles dispuestos para tomar fotos de los menores, algunos selfies con los padres, algunas instantáneas mientras tiran confeti. Luego, con los pasacalles, la escena vuelve a repetirse, porque ni niños ni adultos quieren dejar de tener su recuerdo con los superhéroes de Lego que desfilan –Batman, Wonder Woman, Spiderman o Superman, entre otros–, con los personajes de Disney –Ana, Elsa o Kristoff, de Frozen; Bella y Bestia; Aladdin y Jasmine; o Garfio, Peter Pan y Campanilla–. Estos personajes se encontrarán por el camino con niños disfrazados como ellos: un niño de lego, una pequeña campanilla, princesas disney o superhéroes.

Ese acompañamiento a pie de las carrozas destaca por la animación que consiguen entre el público que abarrota el inicio del recorrido, entusiasmado cuando ven aparecer en Carretera de Camposoto los primeros indicios de la cabalgata. Son grandes inflables, que otro año más atraen la atención, grandes, llamativos, divertidos. El gusano que abre la cortejo sube y baja según recojan o suelten las cuerdas quienes lo manejan, y se acercan a la gente en las márgenes de la calle. Le siguen, guiados con carros, otras bacterias (que bien podrían ser aliens del espacio) de ojos saltones, antenas, trompas y patas. Unas marchosas indígenas, hawaianas o personas del Rey León echarán el resto para que la diversión fuera máxima, con la ayuda por supuesto de la música que cada pasacalles y carroza lleva, como la rockera denominada Decibelios.

Cabalgata de Carnaval de San Fernando (II) / AMAYA LANCETA

No falta el humor entre quienes caminan en el cortejo, como los Papas con Choco o la señora (un señor disfrazado) subida a un toro, de cuya llegada algunos advierten de lejos, "¡que viene el toro!", y que otros torean sin capote. Cada uno, eso sí, busca la diversión como puede. Como Miguel, que con sus amigos, tira ositos de gominola a una puerta de hierro al darse cuenta que se quedan pegados.

Monjas, Harry Potters, superhéroes, hadas, animales... muchos niños no han querido perderse la cita sin disfraz, y sin duda disfrutan de la ocasión. Ríen, lloran, saludan o tiran papelillos y serpentinas mientras ven pasar los pasacalles y las carrozas. El cortejo lo abre El Mundo es de los Niños, seguirán las carrozas Lee y Piensa, Vaiana, Bajo el Mar sobre la que iba el Dios Melkart de este año (Manoli de los Santos), Decibelios –con sus rockeros tirando papelillos–, Antártida con un gran oso polar y los niños de personajes de Frozen como protagonistas; Rey León y Madre Natura, antes de cerrar el desfile la carroza de las colombinas de este Carnaval.

Hay que recordar que el volumen de la música se bajaba en un tramo de Real por acuerdo del Ayuntamiento con Autismo Cádiz y la Asociación Asperger, para que todos pudieran disfrutar de la fiesta, que continuaba hasta la Plaza de la Iglesia y seguía en la Plaza del Rey con las degustaciones de las peñas y la final del Concurso de Pasodobles del Timón.

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