Su propio afán

Enrique García-Máiquez

Travestismo

14 de febrero 2026 - 03:06

María Guardiola, presidente en funciones de la Junta de Extremadura, ha dicho que Vox exige en las negociaciones que el PP se travista de Vox. Y que eso no lo pueden hacer: “Travestismo, qué espanto”, viene, extrañamente, a exclamar. Me encantaría asistir en primera línea a las reuniones y, enseguida, venir a contarlas y a comentarlas aquí con ustedes. Pero entiendo que se lleven con discreción, porque en toda negociación las partes se dejan bastantes pelos en la gatera (que es lo que María Guardiola llama “travestirse”) y, si se sigue al minuto el intercambio de ofertas (o golpes), al final no se celebra tanto el triunfo de un acuerdo como se lamenta la derrota de las dos posturas iniciales.

Con todo, entre las costuras de las declaraciones de Guardiola, se pueden atisbar interesantes matices. Obsérvese: no dice que Vox pide demasiados sillones. Tampoco que quiere llevarse un trozo mayor de la tarta del presupuesto. Se deduce que pide políticas que implican un cambio de naturaleza del PP. O sea, que está defendiendo el programa con el que se presentó a las elecciones. Presupuesto, poder y sillones, el PP, por otra parte, no tiene problemas para darlos, como quedó demostrado muchas veces con el PNV y con CiU.

Hasta aquí leemos con certeza. Ahora voy a hacer algo de columnismo adivinatorio. Es posible que la señora Guardiola tenga razón en que Vox le esté pidiendo más cesiones que las estrictamente proporcionales a sus resultados. Tendría su lógica. Guardiola ya les dio coba en el pacto anterior y esas cosas se recuerdan cuando los arrieritos se reencuentran. Convocó las elecciones para bloquear la influencia de Vox, que ha crecido. Y además se ha convertido en la adalid del desdén a Abascal.

Normal que Vox apriete, además porque le convendría que en Aragón el pacto fluyese fácil y caudaloso, mientras que en Extremadura se atascase. Sería una paradoja divertida que el partido más antiautonomista de España le sacase rédito al Estado estanco de las Autonomías. En Aragón demostraría que puede pactar con el PP y en Extremadura mostraría que jamás malbaratando la confianza de sus votantes. A Guardiola le urge el acuerdo en Extremadura, pero ella se va poniendo palos en sus ruedas. Ahora, si se firma, el travestismo estará en boca de todos los críticos y los comentaristas.

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