La quinta columna

Jaime / Rocha

La política de Marx

11 de mayo 2015 - 01:00

NO del revolucionario alemán del Siglo XIX, Karl Marx, sino del cómico universal Groucho Marx: "Estos son mis principios, pero si no le gustan tengo otros". Algo así parece suceder en nuestra política.

No hace muchos meses, el Partido Popular propuso que gobernase la lista más votada. Se atrevió a llevarlo al Congreso como una reforma parcial de la nefasta Ley Electoral que tenemos. Todos los partidos, incluidos los socialistas, se les echaron encima rechazando cualquier cambio ante la proximidad de un año plagado de elecciones. Ya hemos tenido las primeras en Andalucía. En un mal cálculo político, la presidenta Díaz adelanta las elecciones con objeto de lograr una mayoría holgada que le liberara de la dependencia de Izquierda Unida. El cálculo sale mal, obtiene peores resultados de los esperados y mantiene exactamente los mismos 47 diputados, solo que ahora no tendrá que entenderse con un solo partido, como ocurría en la anterior legislatura con IU, ahora tiene que convencer a Podemos y Ciudadanos para que se abstengan y pueda formar gobierno, porque ahora sí, ahora tiene que gobernar la lista más votada. Pero es que en 2012, la lista más votada fue el PP y entonces ese principio democrático del gobierno de la lista más votada, ni se mencionaba.

El bipartidismo era muy cómodo para PP y PSOE, pero la irrupción de nuevos partidos ha hecho saltar las alarmas. Las férreas convicciones de hace solo unos meses han saltado por los aires. Ya se habla abiertamente de doble vuelta, listas abiertas, lista más votada, elección directa, cambio de circunscripciones, modelos hay en el mundo donde copiar.

Quien entra en política aspira, lógicamente, a tocar poder, nadie tiene vocación de oposición y por ese objetivo se hacen pactos, se gobierna en coalición o se cambian las leyes, lo que haga falta. Pero no se trata de un mero cambio legal, de una aritmética de votos, el tema es más profundo: los programas con los que cada uno se presenta y que supuestamente están inspirados en unos principios, se convierten en moneda de cambio, los programas y los principios. Este es mi programa, pero si no te gusta, aquí tengo otro.

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