Gaditanos reconcentraos

12 de enero 2026 - 03:06

Empieza el trimestre negro de Cádiz, donde miles de gaditanos están más preocupados por las tradiciones que por su familia, su trabajo, la situación de los desfavorecidos (migrantes, personas sin hogar), la situación del mundo o el futuro de la ciudad. Lo importante, según parece, es quién va a ser el regidor de escena en el Falla o una vara que falta en la tramoya, como si no hubiera asuntos trascendentes en la vida de Cádiz, por no salir de Cortadura. Cientos de comunicadores, creadores de contenidos y unos pocos periodistas nos van a contar hasta el último detalle de si el tipo de tal o cual agrupación lo ha cosido no sé quién, el forillo viene cargado de simbolismo, el pasodoble tiene un recuerdo de no sé qué carnavalero que según parece era importantísimo. Mientras arde el mundo, nosotros nos ocupamos de pamplinas, los alemanes iban de gris y tú ibas de azul. Cuando pase la euforia carnavalera empieza el carnaval de los curas, como le llamaba Monforte, donde la hemorragia consistirá en no sé qué exorno, en si tal cofradía va por aquí o por allí, si la banda toca tal marcha y otras simplezas por el estilo. Intercalados tendremos la legión de concejalitos y llevadores de maletas que se irán a Madrid a final de mes con la excusa de Fritur, paga España, que los políticos no tienen un nivel intelectual superior a los carnavaleros o los cofrades, tan jodido está enero como febrero, nunca mejor dicho. Lo dijo Fernando Quiñones hace muchos años: si la ciudad le dedicara al estudio y el emprendimiento el mismo esfuerzo que le dedica al carnaval, otro gallo cantaría “si cantara el gallo rojo, otro gallo cantaría” según nos dijo Chicho Sánchez Ferlosio. El populismo nos conduce a toda velocidad a la satisfacción de las más bajas pasiones. Total, Cádiz ha tenido un alcalde cuyo único mérito en la vida había sido salir en una comparsa colocado en posición de honor, eso que llaman “punta jurado”. Así es la vida en esta ciudad. Comprendo el mérito de quien sabe música y es capaz de componer para una agrupación, o del que sabe rimar para escribir unos versos “yo admiro el doble sentido de algún conocido poeta de Cádiz”. La exageración llega al paroxismo con lo importante que es para algunos todos esos personajes con los motes más extravagantes que según dicen cantan de maravilla, sobre todo con voces aflautadas tipo Farinelli, o unos cuantos aburridos que se juntan para comer , beber y resolver la Semana Santa. Que llegue el 6 de abril y los tradicionalistas de las JONS nos dejen en paz. Salgo para el exilio las próximas semanas.

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