El palillero

José Joaquín León

El nudismo en Cádiz

25 de julio 2010 - 01:00

Por supuesto, las primeras que se pusieron en topless en Cádiz, como en la mayor parte de España, eran extranjeras. Las turistas suecas, y en menor medida las alemanas e inglesas, tenían fama de liberales, por lo que los sitios donde más abundaban, como Ibiza, Mallorca o Marbella, fueron el paraíso de los satirones. Hoy esto suena a prehistoria. La Victoria, playa del recato donde las hubiera, ha pasado a ser uno de los escenarios predilectos del topless. Y ya no se trata de extranjeras, sino que te puedes encontrar a tu prima Encarni, o a tu vecina Paqui, o a tu compañera de trabajo Pepi con sus pechos al aire con naturalidad, y además que habla contigo como si nada.

Esto se puede ver bien, mal o regular. Incluso se puede no ver, si miras para otra parte. Es cierto que se ven algunas que sería mejor no verlas, más que nada por lo que se ve, que da pena. Pero el criterio moral nos lleva a lo de siempre: si el pecado está en las tetas de quien las enseña, o en los ojos de quien las mira, o en todas partes. En general, el topless es tolerado con naturalidad en las playas de Cádiz, después de aquellos primeros tiempos de escándalo, pero distinto es lo que se está planteando con el nudismo (integral, por supuesto).

El pasado domingo unos señores celebraron el Día sin Bañador, o sin Vergüenza, o algo así. El caso es que se pusieron un domingo, a hora punta, en pelotas vivas en la playa de La Victoria; y así se bañaron, entre comentarios de todo tipo, risas, insultos y reacciones variopintas. Ya se sabe cuál es el origen de este asunto: el enfrentamiento entre unas ordenanzas que prohíben el nudismo en las playas de Cádiz y una legislación que supuestamente permite ir desnudo por cualquier lugar.

Lo sensato sería que en Cádiz hubiera una zona de playa acotada para nudistas integrales, en las dunas de Santibáñez, que es donde siempre se hizo la vista gorda. Y que el nudismo integral no esté permitido en las playas familiares de Cádiz. Si la ley dice lo contrario, lo sensato sería corregir esa ley, pues ya puestos también se podría ir en pelotas por la calle Columela un sábado por la mañana, y luego comprar en la Plaza. Es de sentido común que no hace falta ese exhibicionismo, esa ordinariez. Y para lo que se vería, menos todavía.

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