El cofrade

Manuel Cerezo / Ex Presidente Del / Consejo Local De / Hermandades

El mundo cofrade pierde a un amigo

22 de noviembre 2010 - 01:00

Es tremendamente difícil resumir en pocas líneas la semblanza de un buen amigo que durante toda su vida ayudó a muchísimas personas con solidaridad y extremada generosidad de forma silenciosa y anónima. Me estoy refiriendo a don Evelio Ingunza Barcala, que acaba de dejarnos. Trabajó con fortaleza y tesón y vamos a extrañar mucho al amigo que siempre estaba dispuesto a cooperar.

Buena parte de su vida la dedicó a la Clínica de la Salud, desempeñando con inusitada eficacia la dirección de la misma. Pero mucho más importante que su trayectoria profesional es su trayectoria como persona. Si pudiera resumir su vida en pocas palabras, diría: fue un hombre bueno, generoso, afable, preocupado por los demás, siempre dispuesto a escuchar y a ayudar.

En mi etapa al frente del Consejo Local de nuestras hermandades y cofradías, no puedo olvidar la disponibilidad durante muchos años del centro sanitario que dirigía, asistiendo a los cofrades, muy especialmente cuando llegaba la Semana Santa, haciéndolo de forma desinteresada, hasta el punto de que disponía a todo un equipo médico para atender a las emergencias que pudieran surgir, independientemente de otras ayudas que recibíamos de don Evelio que contribuían al realce y esplendor de nuestra Semana Santa.

Esa disposición no se limitó solo al cuadro médico, sino que llegó mucho más allá, cuando en una ocasión la majestuosa imagen del Cristo de la Buena Muerte en un solemne Via Crucis y posteriormente la Virgen de la Salud en la celebración de un Rosario de la Aurora, hicieron estancia en el recinto sanitario. En ambas ocasiones el patio de la Clínica fue un perfecto escenario.

Trabajó mucho y bien cuando a requerimiento de nuestro obispo asumió la responsabilidad de presidir la junta gestora nombrada en el seno de la hermandad de la Sanidad. No fue nada fácil poder cumplir el compromiso que en su día asumió ante la Jerarquía Eclesiástica Diocesana, pero supo con su trabajo y constancia recuperar en un corto período de tiempo todo el esplendor de antaño de la hermandad nazarena de la madrugada gaditana del Viernes Santo.

Posteriormente volvió a demostrar su cariño hacia nuestras corporaciones nazarenas, cuando nuestro prelado le requirió para que asumiera la presidencia del máximo órgano cofrade gaditano. Esta nueva etapa al servicio de la Iglesia diocesana y particularmente a las Hermandades gaditanas originó algún cambio en el desarrollo de la tradicional programación de la Semana Mayor gaditana, que sirvieron para engrandecer aún más la misma.

Aunque nunca tuvo participación directa en lo político, debido a su estatus social sentía una íntima admiración hacia ciertos grandes políticos de nuestro país, particularmente hacia nuestra alcaldesa.

El mundo cofrade ha perdido un buen amigo en la persona de don Evelio de Ingunza Barcala, y desde estas líneas solo he querido recordar su memoria y pedirle al Todopoderoso le permita el eterno descanso junto a sus queridos padres y esposa Pilar, en su seno y en la paz del amor de Dios.

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