Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
ERAN los ya lejanos años sesenta cuando un joven Juan José y su padre emigraron a Cuba, en busca de la libertad que aquí en España no se respiraba. Durante aquellos años, el inquieto muchacho trabajó mucho y bien en el mundo de la animación y continuó con su otra pasión, los tebeos. Entre otros trabajos, realizó un buen puñado de adaptaciones de cuentos clásicos y modernos que fueron publicados en la revista Din Don.
En esta obra primeriza, Jan se trasforma gráficamente como un camaleón, adaptando su estilo, que ya dejaba recordar al que hoy en día todos conocemos y admiramos. Hay cuentos en los que se deja ver la alargada sombra de Disney para, sin embargo, en el siguiente mutar y ofrecernos una aproximación al trabajo que se realizaba en los clásicos y rompedores Estudios UPA.
Fueron aquellos cuentos un reflejo fiel de historias que ya todos conocemos, como la de Caperucita Roja o El traje nuevo del emperador, aunque también hubo espacio para algunas más experimentales gráficamente y de un tono más sentimental, como la protagonizada por el automóvil Vichy (curiosamente, me recuerda en algunos momentos al Cars de Pixar… ¿Será una casualidad?) o El abuelo de la sierra con una fuerte carga reivindicativa, que nos presenta a un personaje arquetípico en plena revolución cubana.
Un álbum éste, de grandes dimensiones, que hará las delicias de varios segmentos de potenciales lectores: Los adultos que, como el que suscribe, admiran y siguen la obra de Jan, y con un afán completista, disfrutarán de este tesoro, esta rareza rescatada. Y sobre todo, para esos niños, esa generación de nuevos lectores con los que los adultos tenemos una obligación y necesidad de mostrarles otras vías de diversión que no sean los videojuegos o las perniciosas redes sociales. En la lectura, la de libros y tebeos, está, creo, la posible salvación de nuestra débil industria del tebeo español. Llevamos años soportando una crisis de ventas que nos lleva directamente hacia el abismo y solamente recuperando a estas nuevas generaciones de niños y jóvenes podemos, o al menos intentarlo, salir adelante. El nuestro es un país lleno de talento en lo que a las viñetas se refiere, pero si las ventas no acompañan, mal vamos…
Los amigos de Tebeosfera, con la sapiencia que los caracteriza, abren el volumen situándonos en la época en la que Jan emigra, con una indispensable introducción de Javier Alcázar, que complementa al libro también publicado por la Asociación y que si no tenéis todavía no sé a qué estáis esperando: Jan, el genio humilde, es el estudio definitivo sobre el autor y repasa toda su obra hasta la actualidad.
Y después nos encontramos con ocho cuentos. Algunos, como decía anteriormente, adaptaciones de obras clásicas (Andersen), otros son originales. Acompañando al joven Juan José (así es como firmaba Jan en aquellos tiempos) están guionistas escritores de la tierra cubana: Karla Barro, Froilán Escobar, Mario Rodríguez, Gladys Izaguirre y Chabella Herbello.
Ahora que ya tenemos la información sobre la obra cabe detenerse para conocer algo sobre el proceso de "recuperación". Y es que no ha sido nada fácil, en primer lugar había que localizar a un coleccionista o coleccionistas que dejaran las publicaciones originales para su posterior escaneo. Gracias a Quim Zafra y Roberto Hernández se pudieron localizar los ejemplares donde Jan publicó esta parte de su primigenia obra. Pero ahora surgía otro problema, el peor de todos y tal vez el escollo más insalvable: El tiempo pasa y la fragilidad del papel hizo que el deterioro de los colores fuera más que evidente, por lo que había que tomar una importante decisión. Recopilar las historias tal como estaban, con las páginas manchadas y los colores que habían ido perdiendo su tono original, o bien someter a estas páginas a un proceso de minucioso recoloreado digital… Afortunadamente, los miembros de Tebeosfera, optaron por la segunda y pusieron esta encomiable labor en manos de Antonio Moreno, al que personalmente propongo desde ya para que le den un premio, ya que imagino lo duro que debe de haber sido el camino que él ha recorrido. Devolver esos colores originales, acercándose al máximo a la paleta utilizada en aquellos tiempos no ha debido ser nada fácil. Lo bueno es que lo ha conseguido y con la base de un papel de un gramaje adecuado, se devuelve el esplendor a esta parte de la producción cubana del genial Jan.
Seguro que muchos de vosotros estáis en a duda sobre qué regalar a vuestros hijos o sobrinos en estas fiestas que se aproximan, o en autoregalaros algo. ¡No lo penséis ni un segundo más! Estos Cuentos de Din Don los vais a disfrutar tanto vosotros como ellos, seguro.
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