Con la venia

Fernando / Santiago

Los loritos morsegones

09 de agosto 2015 - 01:00

QUÉ tiempos aquellos en los que había balnearios para que la gente bien se pudiera bañar sin relacionarse con la chusma. Lugares reservados para gente de categoría a la que no le podía dar el sol porque se entendía que el moreno era asunto de gente de baja calidad. Bañadores de cuerpo entero y esteras para guarecerse de las miradas indiscretas. De ahí se pasó a las garitas de mimbre y a dejar las piernas al aire. Fue cuando José María Pemán escribió un famoso artículo en el que renegaba de la moda por la cual la gente tomaba el sol y la piel adoptaba el color del bronce. Pensaba el insigne escritor que volver la piel de color moreno era una africanización que los europeos no nos debíamos permitir . El caso es que los bañadores fueron cambiando y se pasó a los bikinis, trikinis o al topless, este último reservado de facto para zonas más discretas de Cortadura y Santa María del Mar, lo que no quita para que el sátiro gaditano se dé importantes paseos al objeto de dar rienda suelta a sus más bajas pasiones. Al fin y al cabo las chicas que hacen topless es posible que lo hagan para mostrar sus cuerpos y al morsegón gaditano lo que le gusta es mirar, con sus gafas de sol, su camisa hawaiana y sus tenis que le permitan un rápido desplazamiento de un escenario a otro.

En el caso de los hombres se pasó al tanga tarzánido con que nos obsequiaba el comando erótico del Hotel Playa, aquel grupo de gaditanos que durante todo el año quedaban para tomar el sol en la playa y mostraban sus cuerpos bronceados tanto en enero como en agosto. De aquellos bañadores de nadador reservados para cuerpos esculturales se pasó a las bermudas o incluso a los bañadores pirata. Luego vinieron los bañadores de pernil corto, tipo Hombre Cinzano, con el que algunos se pasean por la orilla. Ahora no parece haberse impuesto una moda con rotundidad y en la playa se mezclan por igual los bañadores largos, los cortos y los más pequeños, según el cuerpo y el deseo de cada cual. O a lo mejor es que yo no voy a la playa con la asiduidad necesaria y no he podido hacer un estudio de campo con la precisión necesaria para tal fin. Habrá que hacer un muestreo más importante entre los sátiros gaditanos, desde el sátiro de Paseo Marítimo hasta el más profesional y especializado, el sátiro de duna, ejemplar gaditano digno de estudio que dejamos para mejor ocasión. Un endemismo gaditano que la UCA debería promover su conservación.

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