La aldaba

Carlos Navarro

El canto de ‘los babuchas’

14 de febrero 2026 - 03:06

Felipe habla y se abre un debate en el que llama la atención cómo algunos reconocen que dentro del partido no hay libertad que valga. Por encima de la libertad se sitúa la sumisión al líder, lo que se maquilla con expresiones como “remar juntos”, “ir a todos a una” o “lavar los trapos en la cocina”. Tururú. La docilidad se disfraza de lealtad. El que dice la verdad es un crítico, problemático y polémico. Debe ser orillado y, sobre todo, tratado con frío. El que guarda silencio es responsable, servicial y un “hombre de partido”. Otro tururú. Ahora resulta que Felipe no tiene autoridad moral para realizar juicios de valor sobre la precaria situación de un partido en manos del caballero enjuto, máster en habilidad, catedrático del culebreo y narciso perpetuo. El problema no es Felipe, son los socialistas que están mudos mientras se resquebraja el templo sanchista. Están los candidatos a las municipales temblando con solo imaginar que el líder aguante y convoque las generales con las locales. Los hay que ponen velas a San Judas Tadeo, patrón de los casos imposibles, para que sean cuanto antes las elecciones generales. Solo a partir de entonces podría comenzar una regeneración que permita a muchos aspirantes a alcaldes brillar con luz propia, hacer valer sus marcas personales cuando el puño no tiene fuerza y la rosa está marchita. ¿Pero nadie dice ni pío hasta entonces? Los que hablan lo hacen para decir sandeces y revelar su baja estofa. Deben a Felipe cuanto han sido, luego demuestran que entonces eran dóciles y hoy vuelven a serlo. Son unos babuchas vocacionales, recaderos, serviles, mayordomos del aparato. El tardosanchismo genera miedo porque los coletazos finales pueden ser letales. Solo hay que ver que no se respeta ni a los muertos, a los que se echa la culpa del mal resultado en Aragón. No cabe mayor maldad. Hay que ser miserable y carecer de escrúpulos para culpar al recordado Lambán. Los corceles del sanchismo, caso del tal López (Óscar), andan desbocados porque ven débil al auriga. Montero debe estar temiendo la convocatoria andaluza, sobre todo porque Moreno ha gestionado con éxito la tragedia de Adamuz y las sucesivas borrascas. En las crisis se curten los dirigentes. A Moreno le ha ido muy bien, cosa que reconocen hasta sus críticos. La clave será saber si Vox en Andalucía tiene el vigor demostrado en Extremadura y Aragón. Mientras tanto, oigamos los cantos de los babuchas. Y de las babuchas. Nunca mejor precisado... en andaluz.

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