Cuarto de muestras
Carmen Oteo
Tanta hambre
LAS abuelas, que suelen ser personas muy sabias y razonables, dicen que cuando vas vestido inapropiadamente para la época del año te vas riendo del tiempo, es decir, salir en pleno mes de enero en mangas cortas a la calle. A mí me causa la misma sensación ver a un coro cantando en pleno mes de agosto en la Catedral o, sin llegar tan lejos, cruzarse con varias chirigotas callejeras dos días después de terminar oficialmente el carnaval o el próximo domingo en el chiquito. Cuando ha habido una semana con un tiempo inmejorable y donde se ha podido disfrutar de las coplas todos los días, no tiene mucho sentido exprimir la fiesta. Uno se siente como aquella canción de Sabina de un belga bailando por soleares. ¿Se puede aplicar esto igualmente a las procesiones extraordinarias o a los vía crucis diocesanos como el del pasado mes de agosto? Pues igual. Al final la motivación es otra distinta.
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