Semana Santa sin procesiones

Reconocida la desgracia de quedarnos sin procesiones, queda el consuelo de que solo es para este año

Este año de gracia de 2020, nos hemos quedado por culpa del coronavirus, sin procesiones de Semana Santa. Era de suponer que el anuncio de Ramón Velázquez de que suspendía la salida procesional del Jueves Santo, de la cofradía de Afligidos, de la que es Hermano Mayor, iba a ser seguido por las autoridades responsables, ya que la pandemia encuentra su mayor desarrollo en las aglomeraciones, porque la cercanía es lo mejor para un virus que tiene las patas muy cortas. Y efectivamente en una nota de prensa conjunta, suscrita por el Obispado, Ayuntamiento y Consejo de Hermandades y Cofradías, de fecha 14 de marzo, se adoptó por consenso, la decisión de suspender las salidas procesionales en la próxima Semana Santa. Merece la pena, por su cuidada redacción y sentido común, detenerse en esa nota conjunta, que precisa que de ella tienen conocimiento los hermanos mayores de las cofradías, "quienes trabajan y se esfuerzan durante todo el año para hacer posible los desfiles procesionales". Pero la medida es necesaria para "evitar la propagación del virus" y termina con la referencia al Ayuntamiento, que reconoce el sacrificio que realiza la ciudad con la suspensión "también en términos económicos".

Reconocida la desgracia de quedarnos sin procesiones, desde el punto de vista de la religiosidad popular y de su fe, de la tradición y del quebranto económico que no es solo para las cofradías, sino para toda la ciudad, queda el consuelo que la decisión es solo para este año y que en 2021 saldrán todas las cofradías, con más ilusión y devoción, si cabe. Por eso no puedo estar de acuerdo con que se diga que la suspensión de este año será una "hecatombe", para las cofradías, como la ha calificado mi compañero de oficio, el presidente del Consejo, porque según el diccionario hecatombe es o el sacrificio religioso solemne de gran número de víctimas o suceso trágico en el que se produce gran destrucción y desgracias humanas y materiales. El suceso es grave, pero no tanto, ni definitivo. Entre las medidas para paliar los efectos económicos de la suspensión, se habla de organizar una o dos procesiones magnas en lo que queda de año. Aparte de la dificultad de encontrar cargadores para todos los pasos, hay cofradías cuyos estatutos no prevén otra salida más que en la Semana Santa. Me gusta más la iniciativa de que los hermanos que puedan, abonen su "control de salida" (no "la papeleta de sitio" que se dice en Sevilla, pero no en Cádiz) y aunque no pensaran salir. Y que no se olvide el Ayuntamiento de su implicación en el tema. Amén (en castellano, "que así sea").

MÁS ARTÍCULOS DE OPINIÓN Ir a la sección Opinión »

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios