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Con la venia

Fernando Santiago

fdosantiago@prensacadiz.org

Pepito piscinas

Quienes con más énfasis rechazan el turismo en cuanto tienen oportunidad se cogen un vuelo de bajo coste y un Airbnb

Burt Lancaster protagonizó la película "El nadador". La trama consistía en que el protagonista podía volver a su casa nadando de piscina en piscina como si fuera un río, excusa para contar las miserias de la burguesía de los EEUU. Si viviera en Cádiz podría atravesar la ciudad de azotea en azotea bañándose en las piscinas que se han puesto cada vez que se rehabilitaba un edificio del Casco Antiguo. Ahora el Ayuntamiento pretende limitarlas a los hoteles, con lo que busca reducir tanto el impacto paisajístico como el consumo de agua potable. Estaría bien que en los cuadros de Cecilio Chaves se incluyera alguna azotea con su vaso lleno de agua para el refresco de aquellos que tuvieron dinero para destrozar una azotea gaditana de esa manera. En Cádiz las azoteas fueron siempre un lugar para tender la ropa, juegos infantiles y reuniones sociales. Solía haber un lavadero que servía para la higiene con aquellas bañeras de zinc cuando las viviendas no tenían cuartos de baño como para el ensayo de chirigotas. El lavaero gaditano era el equivalente al garaje de Silicon Valley, mientras en los EE.UU. se inventaba el futuro en Cádiz se ponía a salvo el carnaval. Ahora en lugar de lavaeros hay áticos con terraza donde los más pudientes han puesto esas piscinas que son bañeras un poco grandes pero que sirven para que los más acomodados tengan la ficción del lujo de una mansión en Sotogrande. A mí me parece bien esta iniciativa de Martín Vila, tan aficionado a meterse en charcos que ahora ha elegido un espacio húmedo algo mayor. Por motivos paisajísticos, por el consumo de agua, por razones urbanísticas e incluso para evitar en el futuro que algún edificio se derrumbe como hemos visto estos días. No sé si se podrá llevar a cabo, como Martín Vila es cabezón aunque de ritmo cadencioso, le quedan dos años para hacerlo. Lleva seis para prohibir los apartamentos turísticos y ya se ve el resultado. Espero que tenga éxito en este asunto. Dicho lo anterior me pasa con las piscinas como con los apartamentos turísticos: quienes con más énfasis rechazan el turismo, los apartamentos turísticos y la turistificación, en cuanto tienen oportunidad se cogen un vuelo de bajo coste y un apartamento de Airbnb en la gran puñeta, claman para Cádiz lo que ellos mismos no se aplican. Con las piscinas podríamos decir algo parecido: ¿cuánta gente del Equipo de Gobierno ha alquilado un chalet con piscina en alguna localidad de la provincia de Cádiz? En primer lugar habría que ver los papeles que tiene del chalet alquilado(licencias y pequeñeces por el estilo), en segundo lugar las razones ecológicas para limitar las piscinas servirán igual para Cádiz que para Chiclana ¿no?

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