PP y Ciudadanos

Sería una simpleza y un error pensar que estamos como en los tiempos de la UCD de Suárez y la AP de Fraga

La lucha entre el PP y Ciudadanos por la supremacía del centro derecha ha abierto un escenario confuso de incierto futuro. Puede derivar en elecciones anticipadas, si el enfrentamiento entre Rajoy y Rivera llega a las últimas consecuencias. En teoría, el momento es bueno para Ciudadanos y malo para el PP. Como la decisión depende del Gobierno, Rajoy intentará que las elecciones no se convoquen antes de diciembre de 2019. Pero puede haber sorpresas, según evolucione el ambiente en los próximos meses. La pugna por el centro y la derecha no es una novedad en la política española. Sin embargo, sería una simpleza y un error pensar que estamos como en los tiempos de la UCD de Suárez y la AP de Fraga.

El PP surgió de una refundación en la que se incorporaron políticos procedentes de AP y UCD. Por ejemplo, Javier Arenas estuvo en UCD y Teófila Martínez en AP. Esas diferencias se solaparon con el tiempo bajo el mando de Aznar, que consiguió lo que no pudo Fraga: ganar al PSOE en España.

La historia de Ciudadanos es más reciente. Es un partido de origen catalán, que empezó como Ciutadans en esa comunidad autónoma. Contó con el liderazgo indiscutido de Albert Rivera, que se reveló como un político catalán con vocación española. Ciutadans arrancó como un partido con arraigo en lo que ahora se llama Tabarnia. Un poco antes del fracaso de la UPyD de Rosa Díez asumieron que tenían espacio para ocupar el centro y una parte del centro izquierda. Hasta que en las últimas elecciones catalanas vieron que podían ser el partido del centro derecha si se presentaban como los más españoles de España.

Sin embargo, los territorios influyen mucho para entender la supremacía que se ventilan. Ciudadanos le ha ganado al PP en Cataluña con claridad y lo está superando en el Mediterráneo, sobre todo en la Comunidad Valenciana. Allí los casos de corrupción han dañado al PP, que corre el riesgo de perder uno de sus graneros de votos, imprescindible para que gobierne en España. La Alcaldía de Valencia (e incluso la comunidad autónoma) puede pasar a Ciudadanos, según algunas encuestas.

Por el contrario, en el Norte la supremacía del PP es absoluta. Tiene a Núñez Feijoo en Galicia, donde Ciudadanos es insignificante, igual que no pinta nada en Euskadi tras oponerse al cupo vasco. En las Castillas también es más fuerte el PP, igual que en Madrid (aunque en retroceso) y en Extremadura. Mientras que Andalucía aparece en el punto de mira. Saben que aquí, en Madrid y en Valencia se decidirá el ganador en esa batalla por los votos.

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