FLOR DE SAL

Juan Martín Bermúdez

El Meridiano de Cádiz

Cádiz, fundada por navegantes fenicios hace una pila de años, ha sido escenario de excepcionales hechos históricos a causa de su particular enclave geográfico. Vio zarpar a Colón en dos de sus cuatro viajes, dispuso de una de las más afamadas escuelas náuticas, fue sede de la Real Casa de la Contratación y del Consulado de Cargadores a Indias, albergó la primera Escuela de Guardias Marinas de la Armada, despidió a Malaspina en 1794 a bordo de dos corbetas construidas en el Arsenal de La Carraca para completar la mayor expedición científica de la Ilustración, despidió en 1805 a la flota que combatió en Trafalgar, vio nacer al buque escuela Juan Sebastián Elcano, acogió a las más importantes casas comerciales de Europa, fue pionera en la industria de la construcción naval... y también tuvo un meridiano que, durante cerca de cien años, sirvió de referencia para elaborar la cartografía marítima española.

El primer observatorio astronómico de España se creó 1753 en el Castillo Viejo, cerca del Teatro Romano de Cádiz. El Real Observatorio de la Armada estableció el Meridiano de Cádiz como referencia para la elaboración de cartografía civil y militar de España, ya que constituir la "longitud cero" del mapamundi suponía un símbolo de prestigio científico, poder y hegemonía.

Entre 1753 y 1850 Cádiz fue referencia cartográfica mundial; y es que antes de que una decisión política internacional tomada en 1884 estableciera Greenwich como meridiano universal, numerosos estados establecieron observatorios astronómicos que sirvieron, a su vez, para generalizar el uso de su territorio como meridiano cero o primer meridiano.

En cualquier guía de viajes de Londres o París encontramos numerosas referencias a sus respectivos meridianos. El meridiano de París es menos conocido que el de Greenwich, pero es igual de turístico desde que Dan Brown lo popularizara en su obra el Código Da Vinci. Desde 1995 París está recorrida de norte a sur a lo largo de 17 kilómetros sur por 135 medallones de bronce incrustados en el pavimento que siguen la línea del antiguo meridiano de París, con el nombre del científico francés Arago.

El magnífico ensayo de Miguel Ramos Grosso El Meridiano de Cádiz no deja lugar a dudas; propone a Cádiz un nuevo atributo para mostrar al mundo el determinante papel que ha jugado en la historia de la navegación, y busca materializar el recuerdo colocando algún testigo para que los gaditanos y quienes nos visitan puedan leer sobre el terreno algo más que La Carta Esférica.

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