Un vaso de agua

16 de febrero 2026 - 03:08

Unvaso de agua, por todos los santos del cielo, un vaso de agua… Así, intemperantemente suplicaría en el desierto de Zahara (y no del Sájara) un gadita-fondo-sur que llevara tres etapas de camino siniestro sin probar hache dos o, o sea, victorias que llevarse a la boca. Necesitaba agua, puntos, vamos, si no moriría abrasado por la sed y el sol punitivo de la tercera. Tres o cuatro jornadas sin catar ni medio punto le hicieron perder el sentido del tiempo y recordar el último día en que se refrescó el gañote en el oasis de los goles.

Metáfora al canto aclarada: llevamos, llevábamos varias derrotas continuadas, casi todas justamente, y pedíamos aunque fuese un punto que llevarnos al coleto. En la fría noche de Burgos, la diosa Fortuna nos lanzó una sonrisa de conmiseración y nos puso un vaso de plástico de esos desechables, de lo peor, por delante. El vaso tenía grietas y roña, pero nos lo bebimos como agua de Grazalema. De la Grazalema de antes de la ruina que han representado esas montañas de hectómetros cúbicos caídos para los naturales del lindo pueblo de los pinsapos. Desde aquí, mi mano tendida a esa pobre gente que han perdido casa, enseres, coches, et cetera (no lleva tilde pues es latín, amigo lector).

Nosotros, con cierta suerte nos traemos un punto de la ciudad en cuya iglesia de Santa Gadea de Burgos el Cid obligara al rey Alfonso VI a jurar no haber participado en el asesinato de su hermano, Sancho II de Castilla. Un punto que es muy poco bagaje para un Cádiz que debería aspirar a estar otra vez entre los seis primeros. Y menos mal, porque nos bombardearon de lo lindo, como días atrás nos cañoneó el Sporting de Gijón y, entre los palos, alguna parada de Aznar, algún tiro salvado bajo el larguero y momentos de agonía, oímos el pito salvador del trencilla de turno. Uff. Esta vez no hay que reprocharle nada a Dawda, todo lo contrario, pues sí acertó, aunque con suspense, porque la bola dio en el palo y entró, que si no…

Del antiguo Glorioso de primera no queda más que el recuerdo. No hemos acertado en los fichajes, quizá tampoco en la elección del entrenador, del secretario técnico ni nos quitamos de encima la losa de tener un presidente socio del Sevilla. Aunque el del Getafe (ciudad del divino Zornoza) lo sea del Madrid. Suso, missing, Onti más gordo que yo, el asunto Fali mal explicado, Pascual es grande sólo de cuerpo, y los centrales muy blanditos. ¿Quién se salva del naufragio de la nave amarilla?

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