Tempus edax rerum

19 de julio 2023 - 06:00

El tiempo mata de verdad. Nada ni nadie resiste al viejo tiempo que aplasta recuerdos, vidas, piedras, ecos, todo. Cuando fui pequeño, en casa había retratos de abuelos y abuelas. Algunos militares y comerciantes -clase media- que en el cambio de hogares y de vida desaparecieron. Igual que algunas tumbas, cuando se derrumbó el cementerio. Voy a eso, a la presunta clase media de otros tiempos. Por ejemplo Cervantes. ¿Conocemos la ardua polémica de su supuesto, presunto, retrato de la Academia? Cervantes no era tan conocido, como para, D. Eisenberg quien denunciaba que “después de su muerte, cayó rápidamente en un semiolvido. Resultados de esta falta de estima son varios tristes hechos. No se conoce la tumba de Cervantes. Sus manuscritos, tanto de las obras publicadas o representadas como de las inacabadas, se perdieron en su casi totalidad. No se conserva ninguna imagen gráfica de nuestro autor". El retrato que preside la sede de la Academia, con el chiste de Menéndez Pidal cuando adujo ante la falsedad del retrato: Déjenlo ustedes ahí, porque si lo quitamos, tendré que poner a Franco.

¿Quién era Cervantes ante un pintor? Los retratos eran caros. Muchos artistas del pincel comían gracias al retrato. Cervantes tiene fama de pobre. Y poca fama literaria. ¿Quién lo iba a pintar? Según, Lope, nadie. Existe un primer resbalón del cuadro de la Academia. A lo mejor por el ego de los orquídeos, gente pá tó, que perviven sobre el que escribe. Hay quien cree que el cuadro de Cervantes por Jáuregui es el que comunicó el marqués de la Casa de Torres a la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, mejor que la pintura repintada de la Real Academia Española.

Nadie sabe cuál era la fisonomía cierta de don Miguel. La falta de una imagen real sobre la figura de Miguel de Cervantes, unida a la necesidad de ponerle rostro, favorecerá la creación de multitud de retratos más o menos idealizados. A lo largo de estos cuatro siglos el imaginario colectivo sobre el escritor ha ido acumulando falsos retratos, imágenes de los lugares donde vivió, donde situó sus obras, de sus personajes y de las aventuras que estos protagonizaron. Y, menos que retratos, estatuas.

La Academia Española buscaba un retrato ejecutado por Francisco Pacheco, en un libro de dibujos, en Sevilla, pero que a la muerte del mismo se perdió o se dividieron sus contenidos, y entre ellos el de Cervantes, que se estampó en la edición de Londres de 1738, aunque allí se dice que era sacado por el mismo, esto es, por la relación que hace de su fisonomía y de su persona, añadiendo Olfield en las advertencias a dicha edición, que por más solicitud que se puso no se halló retrato alguno de Miguel de Cervantes. También lo pintó según él mismo asegura en el prólogo de las novelas, don Juan de Jáuregui, gran pintor y poeta sevillano. Ignorándose el paradero de ambos retratos.

Las personas que han estudiado el cuadro presunto de Jáuregui, dijeron que era una caricatura, que la frente tan despoblada parecía un melón, los bigotes sobre la gola terriblemente ridículos…

¿Alguien vio alguna vez a Cristo? Evidentemente no. Y extensísima es la nómina de pintores que nos han legado inmejorables cuadros sobre Dios. Ahora con la IA, tienden a reproducir su aspecto real, que digan o hagan lo que hagan, no tiene ni siquiera una descripción, como hace Cervantes: "Este que veis aquí, de rostro aguileño, de cabello castaño, frente lisa y desembarazada…" que parece describir al cuadro falso de la Academia…Me quedo pues con el retrato de Cervantes, autor del Quijote. ... Edición: 1863, Argamasilla de Alba, El ingenioso hidalgo Don Quijote de la Mancha. Como señala el libro que lo contiene, porque el tiempo todo lo devora, todo, hasta el alma que excede a su ceniza.

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