El Alambique
J. García de Romeu
Mi amigo Miguel
De pequeña, si me enrabiataba cuando me negaban cualquier chuchería, mi abuelo acababa diciendo, “un pan con aceite es lo que le vamos a dar a esta niña, con tantas tonterías”. Un pan con aceite, como símbolo de humildad, de sencillez, de único y repetitivo desayuno o merienda de las familias trabajadoras. Pan con aceite, tan simple y tan rico. Pan con aceite, tan nuestro y tan nutritivo. Por eso, el bueno de mi abuelo ladea hoy su cabeza cana de un lado a otro cuando mete en su carro un litro del producto cuyo apodo cobra más sentido que nunca, oro líquido. “Dónde vamos a llegar...”, musita haciendo la cuenta imposible entre su pensión y su pan con aceite de toda la vida. Un desayuno humilde se ha tornado privilegiado. Para animarlo le digo, al menos no estamos en Austria donde el canciller quiere mandar a los niños pobres a comer al McDonald´s porque es barato. “Chata, ¿y tú dónde te crees que vamos a acabar nosotros...?”
También te puede interesar
El Alambique
J. García de Romeu
Mi amigo Miguel
Puente de Ureña
Rafael Duarte
Asesino en serie
El parqué
Pocos movimientos
Un niño
Lo último