Análisis

aNA SOFÍA PÉREZ- BUSTAMANTE

El enigma del vestido rojo

Michel Pastoreau (n. París, 1947) se ha dedicado a indagar en la historia de los colores desde un punto de vista cultural, que es lo que más nos condiciona. Recuerdo la lógica aplastante de mis hijos: "¿Mamá, por qué dices que hay uvas blancas y negras cuando en verdad son verdes y moraditas?". Y lo difícil que es explicarle a un niño que las "maneras de hablar" no tienen mucho que ver con "la verdad de las cosas". En un principio el ser humano codificó sus señales en blanco, rojo y negro: son los colores de la pintura rupestre. Luego Aristóteles propuso la escala cromática que iba de lo más claro a lo más oscuro: blanco, amarillo, rojo, verde y negro. ¿No "veían" los griegos el color azul? Lo verían, pero no tenía importancia. El azul se intercala entre el verde y el negro en la Edad Media. La cuestión cambió en el siglo XVII cuando Newton descompuso la luz blanca en un prisma y descubrió el espectro cromático del arco iris, que prescindía del blanco y el negro. Para las ciencias humanas el color solo existe si se percibe con los ojos y se aprehende y decodifica con la memoria, los conocimientos y la imaginación. Por eso Goethe se planteaba una pregunta que hoy resulta chocante: "¿Un vestido rojo sigue siendo rojo cuando nadie lo mira?". En occidente el color que más gusta es el azul: el sereno azul de la bandera de la Unión Europea. En China, el rojo. En la India, el rosa y el naranja. En África parece que la cuestión va unida a otras cuestiones sensoriales, como la dualidad seco/húmedo, tierno/duro, ligo/rugoso, más importantes que el color mismo. Recuerdo un día en autobús por el campo del Sur, cuando tuve una revelación: "Anda, de aquí sacaron los de Walt Disney el color divino-de-la-muerte del vestido de la Cenicienta en el baile. Es el color de la luz que baila sobre un mar azul-gris-palidito!". En una encuesta (una costumbre que data del siglo XIX) solo se puede escoger un color. Yo fui niña incondicional del azul. En mi juventud me pasé al verde, un color ambiguo como el azar y el destino, como el campo de deporte y el tapete de juego. Desde que me orientalicé tengo serias tentaciones rosas. ¿De qué color soy yo ahora mismo cuando me ven, cuando me miro?

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