Con los años voy reafirmando la existencia de un fenómeno que se incentiva cuando dejamos nuestra tierra: un andaluz en la diáspora suele acentuar su arraigo de forma natural. Un repentino sentimiento que fortalece la vinculación, por ejemplo, con las fiestas y costumbres populares. ¿Nostalgia? ¿Culpa? ¿Orgullo? Creo que un poco de todo.

Por estas fechas, comienza un ritual para muchos que vivimos fuera: el Concurso de Agrupaciones del Falla, o COAC como se dice ahora. Tantas y tantas noches conectados a Onda Cádiz. Las mañanas de YouTube buscando las actuaciones tardías. La curiosidad sobre la clasificación del Jurado Diario en Diario de Cádiz enlazada a las pertinentes crónicas de cada sesión.

Este año, por circunstancias obvias, nos hemos quedado huérfanos. No tendremos compañeros de trabajo en Madrid preguntando si hay ya un “pelotazo”. Esos mismos que no distinguen entre comparsa y chirigota, pero que son víctimas receptivas y que, a falta de gaditanos, nos parecen carnavaleros nacidos en La Viña.No llegarán hasta Madrid el conocimiento de nuestro paisano Quique Miranda, la naturalidad de Miriam Peralta o la cercanía de Laura Jurado en las magníficas retransmisiones de Onda Cádiz. Esa magia de las preliminares, la sorpresa en forma de tipo y repertorio. Ese aliciente cada día de “¿quién canta hoy en el Falla?”. Esas noches de cuchillos largos. Un Carnaval que viaja hasta Madrid a la velocidad de la luz gracias al trabajo, incansable y admirable, del periodismo local y provincial. Sin vosotros, periodistas de tantos medios, estaríamos desvalidos.

El ambigú improvisado que se monta en casa para la final. La foto de la TV que compartimos en redes sociales: buscando la absolución de los paisanos por habernos marchado o una reivindicación patria ante los capitalinos. Dos meses y medio de Carnaval que saben a poco. No me considero un entendido. Ni formo parte de su mundo. Pero la distancia, no poder ir ningún día “caminito del Falla”, hace que “el corazón palpite” más en la distancia. Lo reconozco: los kilómetros me hicieron más devoto del Carnaval, una de nuestras expresiones artísticas más puras y auténticas. Una literatura viva de tantos quilates que Cádiz le regala al mundo. Las “coplas del pueblo, que el pueblo canta” en esa voz del “poeta de la libertad”.

El Concurso del Falla es para los andaluces expatriados ese “viento que sopla en la carita”, con olor a mar salada. Cuántos, Cádiz, se “enamoraron de ti, por culpa de los carnavales" y sufren cada noche “calambres en el alma” al escuchar tus coplas por febrero. “Creo que ya no hay nada más que decir”. Que amanezca febrero cómo quiera, en esta época para olvidar. Que, aunque este año no tengamos Falla, “yo no me pienso despedir” de ti, Carnaval de Cádiz.

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