Crónica de San Juan de Dios

Melchor Mateo

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La relación de Álvaro Uribe con Cádiz

El origen del premio se produjo en un acto por el bicentenario de la muerte de Celestino Mutis

Álvaro Uribe y Teófila Martínez, poco después del acto de homenaje a Celestino Mutis en Colombia en 2008. Álvaro Uribe y Teófila Martínez, poco después del acto de homenaje a Celestino Mutis en Colombia en 2008.

Álvaro Uribe y Teófila Martínez, poco después del acto de homenaje a Celestino Mutis en Colombia en 2008. / M.M.A.

El 11 de septiembre de 2008, en un lugar llamado Mariquita en la región colombiana del Tolima, se conmemoró el bicentenario de la muerte del botánico y sacerdote gaditano Celestino Mutis, una persona que cuenta con todos los honores en aquel país y que le da nombre al aeropuerto de la zona. En aquel lugar, Colombia hizo un acto en el que participó el entonces presidente del país, Álvaro Uribe, y la alcaldesa de Cádiz, Teófila Martínez.

Aquel día este periodista pudo vivir en directo un acto de populismo tremendo, un espectáculo político a la manera latinoamericana con un Uribe que mantenía un diálogo con los alcaldes de la zona y a los que les pedía desde el escenario que les trasladaran sus problemas y cómo iban los proyectos. A cualquier queja, Uribe inquiría al ministro de turno para que rindiera cuentas en público al alcalde sobre lo que se estaba hablando, con los sudores correspondientes para el miembro del Ejecutivo. Si con eso no era suficiente y el culpable no estaba presente, se cogía el teléfono y se llamaba en directo hasta al presidente de un banco nacional para tratar de desatascar cualquier asunto. Así durante más de dos horas en un acto de populismo de derechas que ensombrecía el fin último de aquello, que no era otra cosa que honrar la memoria de Celestino Mutis.

Aquello sucedió apenas unos meses antes de que el presidente colombiano, que estaba en la cresta de la ola y era uno de los políticos latinoamericanos más influyentes en el bando contrario a los Hugo Chávez y Rafael Correa, recibiera el Premio Libertad Cortes de Cádiz. Con ello se le trataba de dar un reconocimiento a uno de los mandatarios americanos que más se involucró con la conmemoración del Bicentenario de la Constitución de 1812. Ya en aquel entonces hubo polémica por parte de numerosos colectivos sociales que no entendían que se le concediera un premio a alguien al que se le acusaba de no respetar los derechos humanos.

Ahora mismo lo que la Corte Suprema de Colombia le imputa es fraude procesal y soborno por una supuesta vinculación suya a los paramilitares. Por ello se encuentra en arresto domiciliario. Este es el proceso que hay en contra de Uribe en estos momentos contra él, aunque hay otra muchos en el que se han visto implicados sus máximo colaboradores y hay otras muchas denuncias que de momento, o no se han investigado o no han fructificado.

La figura de Uribe es un imán de polarización en Colombia. Este propio periodista fue testigo de ello. Mientras que había mucha gente que lo adoraba porque decían que había proporcionado seguridad al país, había otros que lo detestaban porque veían en él a una persona que estaba casado con la ilegalidad y para la que el fin justificaba los medios.

El equipo de Gobierno de Adelante Cádiz no quiso decir si va a aplicar la misma medida a otros ganadores del premio, como es el caso concreto del brasileño Lula da Silva. Este recibió el Cortes de Cádiz en 2011 pero años después fue condenado por corrupción y blanqueo de capitales, llegando una de las condenas a ser de 17 años. Aunque ahora mismo se encuentra fuera de prisión, llegó a estar 17 meses entre rejas.

El edil gaditano centró la diana sólo en Uribe porque, a su juicio, los delitos de los que se le acusan tienen una conexión con los derechos humanos. Sobre Lula, pese a que fue una pregunta directa de los periodistas, ni se pronunció. Otro de los que están en la lista de los galardonados es el Rey emérito, al que hace poco se le retiró el nombre de la avenida que tenía en la capital gaditana por unos hechos por los que aún ni siquiera ha sido investigado.

Estos premios fueron eliminados cuando llegó Kichi a San Juan de Dios aunque antes tuvo que digerir la manzana envenenada que le dejó Teófila Martínez en su último servicio municipal cuando el jurado del premio Cortes de Cádiz determinó 24 horas antes de que cambiara el bastón de mando de la ciudad que los opositores venezolanos al régimen bolivariano fueran los distinguidos. La entrega del mismo se hizo en Madrid y fue entregado por los ediles del PP que se encontraban allí ante la ausencia de ningún representante del equipo de Gobierno, que envió a un técnico municipal para no salir en la foto con los opositores a un régimen que siempre han defendido. Ese fue el último. A partir de entonces Kichi y compañía eliminaron el premio.

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