Que os cante el Papa. Así acabó su pasodoble el chusmerio de comparsa de Martínez Ares. Este muchacho sigue obsesionado con el Santo Padre. No le bastó con cantarle en 'Los miserables', ni tuvo bastante con que lo expulsaran de la cofradía, que le permitió hacerle otra letrilla al año siguiente. Y dale con la Santa Madre Iglesia. Dice que no comulga con el Cascana... ¿pero quién comulga con este señor? ¿cuáles son los méritos de este hombre? ¿Este es el Cádiz que queremos, el liderado por el arcarde chirigotero y los Cascanas de turno? ¿Una ciudad sectárea donde todo lo que huela a respeto a las instituciones, a las tradiciones, es tachado de fascista? Qué pena de gaditanos. Siglos llevo avisándolo, siglos, y no me hacéis ni caso. Pues ahí tenéis. Igualito que otras ciudades como Sevilla o Málaga, que van progresando, creciendo, atrayendo turismo pero también empresas. Da gusto pasear por híspalis y ver esas calles limpias, esas avenidas despejadas, con personas bien vestidas, ese Corte Inglés del Duque repleto, esa tienda de Álvaro Moreno con sevillanos escamondaos, esas sombrererías de la calle Sierpes que le dan ganas a una de comprarse uno de ala ancha. Y aquí en Cádiz mientras nada más que hay gente en chándal o poetas que se acuerdan del Papa para levantar a un patio de butacas. A ver si este año las cofradías no los llaman para nada y ellos también son capaces de renunciar a contratos de miles de euros pagados por hermandades. Que sean consecuentes. Los que cantan eso y luego se meten de bajo de un paso sí que tienen un pasodoble. O más bien un cuplé.

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