Bus gratis

02 de febrero 2026 - 06:00

No debería hablar mucho del autobús urbano, y mucho menos cantar sus alabanzas, porque en realidad lo utilizo entre cero y nada. Pero este desapego no es una postura contra este servicio público, sino una consecuencia lógica de que en realidad en San Fernando se puede ir andando a casi todos lados. Hago, por supuesto, salvedad de los que vivimos en las barriadas periféricas, ya sé que es para atletas hacer el camino de ida y vuelta entre las barriadas cercanas a Camposoto y el hospital de San Carlos, por ejemplo.

Este preámbulo, tal vez innecesario, es sólo para hablar de un asunto que a mi modo de ver es importantísimo y que no veo yo que acabe de estar en las conversaciones públicas: la reciente puesta en marcha de la gratuidad para el autobús urbano, decidida por el Ayuntamiento. Cómo decirlo, la palabra gratis hace saltar en mí siempre una reacción contraria, tal vez porque es obvio que es imposible que nada cueste nada y que alguien tendrá que pagarlo al final.

Me he pronunciado muchas veces en contra de la gratuidad en museos, monumentos o espectáculos públicos, siempre me ha parecido que pagar por algo ayuda a que lo valoremos más y tengamos en cuenta el esfuerzo que supone su mantenimiento. Pero en este caso del bus tiendo a comprender las razones del Ayuntamiento.

Supongo que han tenido en cuenta el mismo razonamiento que se usa para defender la gratuidad de la educación o la salud, que efectivamente no son de balde sino que los pagamos entre todos y para cuando todos necesitemos de su servicio. Supongo que las autoridades municipales habrán atendido a que la caja municipal, a fin de cuentas engordada con impuestos y tasas de todos, alcanza para ofrecer un transporte libre y facilitar así unos desplazamientos más civilizados y menos contaminantes, en humos, ruidos y estrés, que cientos de vehículos privados. Supongo, en fin, que el objetivo es mejorar la calidad de vida en la ciudad.

Conseguir esa meta, sin embargo, implica por fuerza la colaboración ciudadana a la hora de tomar esa difícil decisión que es el uso más limitado del coche propio, que aventaja al transporte público en disponibilidad horaria y cercanía pero que pierde en la comparación con, sin ir más lejos, las posibilidades de aparcamiento. Por supuesto, la mejora en frecuencia e itinerarios ayudará también. Por nuestro bien, nos conviene desear lo mejor a esta iniciativa.

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