Las próximas elecciones autonómicas andaluzas se han convertido en un banco de prueba. Siempre han sido las que han tomado la temperatura para unas nuevas elecciones nacionales. La victoria de los andaluces significaba tener un futuro gobierno a nivel nacional. Los comicios en Andalucía era el plato fuerte de España.

Aquí señalamos el camino para desarrollar el mapa territorial del Estado. Demostramos con unas manifestaciones multitudinarias lo que queríamos ser de mayores, no nos conformamos con ser menos que los demás. Mostramos el orgullo que teníamos dentro y nos sentimos orgullosos de ser andaluz. Pero la política ha cambiado y los andaluces también y ahora nos hemos convertido en el laboratorio electoral del país. Todas las encuestas dan un paseo triunfal de la derecha, sin otorgarle ninguna opción a los partidos progresistas. Cuando ganaba la izquierda decían que votábamos sin libertad, que éramos un voto subvencionado. Lamentablemente el espectáculo de la coalición de izquierdas no ayuda. Ahora cuando todo parece decidir que vamos a continuar con un gobierno de Juanma Moreno o, en el peor de los casos, coaligados con la ultraderecha de Vox, es que somos inteligentes.

Y digo gobierno de Juanma Moreno porque el presidente andaluz ha dicho que él va a tratar de no mezclar su candidatura con las siglas del PP. Concretamente ha dicho que "es más fácil votar a Juanma Moreno que votar al PP". ¿De verdad un candidato puede renunciar a las siglas del partido por el que se presenta y ser votado? ¿Qué política estamos haciendo? Juanma Moreno se olvida de que era un líder que tenía los días contado como cabeza de su partido en Andalucía. Era un político que salía en campaña hablando con las vacas, que en su partido lo tenían como un flojo, sin sustancia política y que le tenías puesto sustituto nada más acabara las pasadas elecciones andaluzas. Pero Juanma tuvo suerte y le pusieron los Reyes (los magos) a pesar de haber obtenido los peores resultados de la historia del PP en Andalucía, la Presidencia de la Junta. Fue fundamental que los socialistas, partidarios de Pedro Sánchez, no votaran a Susana Díaz y se perdiera el gobierno de la comunidad después de cuatro décadas transformando la región. Un cúmulo de circunstancias que, probablemente, va a costar trabajo recuperar. Juanma ha gobernado sin ser molestado por nadie, con un Marín que solo tenía en mente tener trabajo y una oposición desaparecida. De una manera tranquila, vestido de andalucismo moderado, sin querer molestar a nadie, pero sin haber realizado el cambio que prometía, hoy no se puede decir que Andalucía esté peor, pero tampoco que haya cambiado, quizás el empeoramiento de los servicios públicos como una credencial de los gobiernos de derechas.

Lamentablemente las izquierdas siguen jugando en nuestra tierra a favor de la derecha, sin ponerse de acuerdo, sin opción de ayudar a los socialistas. Esto es histórico. Por consiguiente, estas elecciones las tenemos que tomar en clave de Andalucía, pensando solamente lo que se juega Andalucía y no el resto del estado.

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